Se terminó el sueño
Julián Parra Ibarra
Una vez concluido el encuentro de este domingo frente a Inglaterra, que marcó la eliminación de México en la Copa del Mundo, a muchos les salió a flote el ‘técnico que todos llevamos dentro’, y las redes sociales hoy permiten que cada quien dé a conocer sus argumentos, sus puntos de vista y sus críticas del porqué de la eliminación y lo que debió haber hecho el técnico nacional, Javier ‘Vasco’ Aguirre para evitar quedar fuera del Mundial.
Que por qué metió a fulano y no a zutano, que por qué no sacó a mengano y mantuvo en la cancha a perengano. México logró avanzar en la ronda de grupos ganando sus tres partidos y sin haber recibido una sola anotación en contra, y en esa fase como los resultados se dieron favorablemente pocas o nulas críticas se ejercieron, porque como diría el clásico ‘haiga sido como haiga sido’, todo lo que intentó Aguirre funcionó y se tradujo en victorias.
Cierto es como dicen muchos otros, se jugó como nunca, y se perdió como siempre. Finalmente, lo que cuenta es el resultado final, porque en este deporte de lo que se trata es de meter la pelota en la portería contraria, y de nada sirve que la estadística te marque como el que más tiempo tuvo posesión de la pelota, si no fuiste capaz de meterla en el marco rival, más veces que aquel la metió en la tuya. Y al final, los ingleses la metieron tres veces y los nuestros solamente dos, así la estadística nos favorecía marcadamente en los disparos al marco.
Durante el tiempo que duró la participación de nuestra selección, mucho se equiparaba con la que disputó el Mundial de México 1986, el anterior que se desarrolló en nuestro país, pero en realidad las cosas fueron muy distintas, si bien en ese entonces el ‘Tri’ también pasó invicto la primera fase, aunque no con el mismo paso que en esta ocasión, porque se impuso a Bélgica 2-1 y a Irak 1-0, y empataron 1-1 con Paraguay ante quien Hugo Sánchez falló un penal, y el goleador del equipo fue el zaguero central Fernando Quirarte, que le marcó a los belgas y a los iraquíes.
La gran diferencia entonces fue que, en la siguiente fase, la de cuartos de final, México tuvo que salir del Azteca, para trasladarse a Monterrey para enfrentar a Alemania. Recuerdo el titular de un diario regio: ‘Alemanes a las brasas’, aludiendo al intenso calor de la temporada en la Sultana del Norte, y a lo poco habituado que los teutones estaban a las temperaturas de alrededor de los 40 grados, que marcaba el termómetro aquel 21 de junio de 1986.
En los hechos ocurrió lo inverso, el fuerte calor terminó de ‘fundir’ a los mexicanos tras los 90 minutos y la prórroga, mientras que los alemanes terminaron más enteros el partido, y les alcanzó para eliminar a los nuestros en la serie de penales, que llegaron a esta instancia sin tres de sus principales jugadores: el capitán Tomás Boy, quien abandonó la cancha desde el primer tiempo por lesión; Javier ‘Vasco’ Aguirre, quien fue expulsado a los 100 minutos, en el tiempo extra; y Hugo Sánchez, quien se quejó de fuertes calambres debido, se dijo, al esfuerzo y a la deshidratación, y quien no pudo abandonar la cancha porque el técnico Bora Milutinovic había agotado sus cambios, pero ya no estuvo en condiciones de ser tirador en la tanda de penales.
La leyenda cuenta que Hugo fingió esos malestares para no ser tirador de los penales, ya que en la ronda anterior había fallado desde los 11 pasos ante Paraguay. Hugo, hay que decirlo con todas sus letras, fue jugador de club, sobre todo con el Real Madrid con el que se convirtió en ‘Pentapichichi’, pero a la selección jamás le dio nada.
Desde el palco de prensa del estadio Universitario, me tocó presenciar la eliminación mexicana. Manuel Negrete fue el primer tirador por México y clavó la anotación, los alemanes Allofs, Brehme, Matthäus y Littbarski anotaron en su oportunidad. Schumacher detuvo los siguientes disparos aztecas a Fernando Quirarte y Raúl Servín. Después de que Alemania anotara su cuarto penal y el marcador les favorecía 4-1, ya no fue necesario que México ejecutara siquiera el cuarto, que habría de ser cobrado por Carlos de los Cobos.
A diferencia de aquella eliminación de 1986, en esta ocasión todos los jugadores dejaron todo en la cancha hasta el último minuto ante un rival que se supone que línea por línea era muy superior a los nuestros, y cuyo valor en el mercado es superior a los mil 300 millones de pesos, mientras que la de México rondaría apenas alrededor de los 200 millones euros, pero que al final se pertrechó que para evitar el empate y el alargue. En la cancha, no hubo una marcada diferencia ni gran superioridad.
En lo personal, me habría gustado que México se impusiera a Inglaterra y hubiera avanzado a la siguiente ronda, pero eso no sucedió, no se pudo. Pero también a título personal, no le reprocho nada a ninguno de los jugadores ni a su técnico. Durante más de 20 días, este grupo hizo estallar la alegría de todo un país, de millones de mexicanos, esa alegría de la que estamos tan hambrientos en este país, y nada ni nadie nos la había podido brindar.
De mi parte no hay ningún reproche, con todo y que el domingo se nos haya terminado el sueño.
X= @JulianParraIba








