Electorado maduro y responsable
Julián Parra Ibarra
Los resultados de la elección del pasado domingo para la renovación del Congreso del Estado en Coahuila, son una fuente riquísima para el análisis por todo lo que ocurrió. Si bien para la inmensa mayoría no sorprendieron, sí la forma en que se dieron, porque se anticipaba un triunfo arrollador de la alianza PRI-UDC, pero no se esperaba que fuera de la contundencia con la que se registró.
En la alianza entre Morena-PT realizaron mal los cálculos, porque esperaban que el número de beneficiarios de los programas sociales del gobierno federal en Coahuila, se tradujeron en votos y eso no sucedió, porque obtuvieron 282 mil 244 votos, que son algo así como un tercio de su padrón de beneficiarios de programas del Bienestar.
Tampoco creyeron que en el proceso pudiera influir el descrédito de personajes como el ex gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y los mandatarios de Tamaulipas, Américo Villarreal; y de Sonora, Alfonso Durazo, pero sí los alcanzó porque mucha gente le dio orientación a su voto, pensando en la seguridad y la tranquilidad con la que se vive en Coahuila, porque nadie quiere regresar a los años en que la violencia se enseñoreó en la entidad.
La participación ciudadana de arriba del 51 por ciento en una elección ‘huérfana’ como esta, nos dice que tuvieron una importante participación ciudadanos que no pertenecen a la estructura de ningún partido, no son el voto duro de ninguno, y ya se sabe que cuanto más numerosa es la participación de la gente, menos peso tienen las estructuras partidistas, sino que son los ciudadanos los que deciden las elecciones. Y decidieron principalmente votar para conservar y mantener la seguridad de las familias coahuilenses.
El voto total emitido se dividió en dos grandes bloques, entre las alianzas conformadas por PRI-UDC y Morena-PT, 73.5727 por ciento entre ambos, 50.9897 para la primera, y 22.5830 para la segunda, y de ahí al tercer lugar –que no deja de sorprender su arribo- Nuevas Ideas, que se situó en tercero, pero con sólo 5.8874 por ciento de los votos emitidos, muy lejos. De ahí para abajo votaciones de pena ajena: UDC y PT los aliados en las alianzas mencionadas, con 4.0757 y 3.6023 respectivamente.
Se puede decir que el PT pasó de ‘panzazo’ para mantener el registro, pero de ahí para abajo, partidos con categoría de ‘nacionales’, perderán su registro como partidos locales: Partido Verde, PAN y MC.
De Acción Nacional, es una lástima que hace nueve años estuvieron muy cerca de alcanzar la gubernatura del estado, y menos de una década después fueron borrados del mapa coahuilense por los caprichos de su dirigencia nacional, que rompió la alianza que en la pasada elección para gobernador mantuvieron con el PRI para llevar a Manolo Jiménez a la gubernatura del estado.
Quién sabe si después de lo de Coahuila, el CEN del PAN acepte el anzuelo que les ha lanzado ‘Alito’ Moreno para aliarse junto con MC de cara al proceso de 2027, bautizado desde antes como ‘La madre de todas las elecciones’, porque esa sería la posible forma de conservar su registro nacional; aunque ya nada es seguro, ya ven lo que pasó con el PRD que, a pesar de ir aliado con PRI y PAN, perdió su registro nacional.
Y, aunque muchos dicen quieren evitarle la responsabilidad a Andy López Beltrán por lo ocurrido en Coahuila porque dicen que ya ni estaba en la entidad y él no estaba en la boleta, pero sí fue quien preparó la estrategia y definió el ‘ejército’ que la aplicaría. De hecho, en su momento hay quienes dicen que saltó del barco cuando advirtió que este se hundiría.
Como operador político de su partido, le tocó coordinar tres elecciones: Veracruz, Durango y Coahuila. En las tres fue un rotundo fracaso.
Y aunque Ariadna Montiel diga que va denunciar la presunta compra de votos por parte del PRI, reacciones como la de Antonio Atollini que admite que la decisión de la gente no favoreció a su partido, y aun la de la presidenta Claudia Sheinbaum que dijo que el tema tendría que seguir su cauce jurídico, como que les restan fuerza a los eventuales argumentos de la lideresa de Morena.
Cuando la contundencia de un triunfo es tan clara, no da mucho margen para impugnaciones. En general, la Alianza de Morena y PT perdió por más del doble con la alianza PRI-UD, y en la mayoría de los distritos los duplicaron en votos, incluso algunos como el Distrito uno que la diferencia fue de casi cinco veces, el 8 casi cuadruplicó, mientras en el 9, 11 y 12 se triplicó la diferencia.
Salvo el Distrito 6 que fue el más ‘apretado’ y se ganó por 9 puntos porcentuales de diferencia, en el resto la diferencia fue de más de al menos más de dos dígitos en todos los casos. Y como diría el rancherito ‘así pos como’.
Además, que no quieran insultar la inteligencia de los coahuilenses, que ya lo habíamos dicho, es un electorado maduro, responsable e inteligente.
X= @JulianParraIba








