De qué lado masca la iguana
Julián Parra Ibarra
Ya lo decíamos en la anterior entrega respecto de la iniciativa presidencial de Reforma Electoral, y por lo que se ve, las cosas marchan en el sentido de como lo decía en su momento Vicente Fox: El presidente propone, y el Congreso dispone.
Tal parece que la iniciativa tal como la presentó y pretende Claudia Sheinbaum no va a llegar a buen término, porque dice un lugar común que lo que mal empieza mal acaba. Y desde un inicio el documento fue muy manoseado y se movieron varias veces la fecha y hasta la forma de presentación de la iniciativa presidencial.
Y es que uno de los principales motivos pretendidos desde Palacio Nacional, era contar con la aprobación de los legisladores de su partido, pero también las de sus aliados de los partidos del Trabajo y del Verde Ecologista, pero estos se mostraron reacios porque era como darse en balazo en el pie con el asunto de los plurinominales y la disminución de las partidas presupuestales a los partidos políticos.
Es obvio que el documento antes de ser entregado de manera formal, ya había sido filtrado a los partidos políticos, que más o menos sabían el contenido del mismo, y por eso desde un principio mostraron su oposición, sobre todo, por la negativa presidencial a que se conocieran los detalles de la iniciativa, y sus aliados en todo momento dijeron que no iban a apoyar esa iniciativa, si ni siquiera les habían dado los detalles de la misma.
Una vez que ha sido presentada en el Congreso, la iniciativa sigue enfrentando la negativa del PT y del PVEM para ‘acompañar’ la iniciativa de la presidenta, y hasta donde se alcanza a ver, ésta también enfrenta el fuego amigo por lo que se ve muy difícil que así pueda caminar la cosa.
Ricardo Monreal, ya dijo que no hay esperanza de convencer a los partidos ‘aliados’ de Morena, y visualiza como muy complicado que PT y el PVEM cambien de opinión.
Monreal ha dicho que la bancada morenista va respaldar la iniciativa presidencia, pero que van a respetar el voto en contra de sus aliados, lo que es una señal de hacia a donde se dirige todo, y de hecho se advierte también la presencia de ‘fuego amigo’.
Desde un principio, y eso lo hemos comentado usted y yo en este mismo espacio varias ocasiones, que había dos grupos bien marcados en el morenismo, los radicales y los moderados. El primer grupo es el que ante todo y contra todo, siguen las instrucciones e indicaciones de su maestro, pastor y guía; y el segundo, al que le queda muy claro que ahora la presidenta es Claudia Sheinbaum.
También habíamos comentado que iba a llegar un momento en que se iba a presentar la disyuntiva de hacia dónde tomaría o qué rumbo seguiría el movimiento lopezobradorista. En no menos de una ocasión, las indicaciones dadas desde Macuspana, se impusieron a las de Palacio Nacional.
El problema para la presidenta es que los liderazgos en las cámaras estaban integrantes del grupo de los radicales: Adán Augusto López en el senado, y Ricardo Monreal en la cámara baja. Del primero, de alguna forma, Claudia Sheinbaum logró deshacerse, pero el segundo sigue ahí, más firme que nunca.
En política como en muchos otros campos de las actividades humanas, se dice que si piensas mal, aciertas, y a Ricardo Monreal no le debe tener muy contento la oposición presidencial para que el menor de sus hermanos, Saúl, se pueda convertir en candidato primero y gobernador después, en su natal estado de Zacatecas, al grado tal que, el más chico del clan, terco como es, dice que podría lanzarse por el PT o algún otro partido, pero que de que será, será candidato.
Con ese freno puesto al clan Monreal, Ricardo, el más avanzado en la política, no se le ve muy convencido de trabajar en favor de la iniciativa de Reforma Electoral de Sheinbaum Pardo.
Dice que, en las reuniones con los líderes de las bancadas de los demás partidos en la Cámara de Diputados, más que tratar de convencer a sus aliados –porque, dice, ya tienen tomada su decisión desde hace tiempo-, lo que trata y busca es evitar que los ánimos se crispen durante la discusión, la que espera que sea respetuosa, con argumentos, y que no se den insultos o descalificaciones.
El líder morenista en la Cámara de Diputados, creo que ya ha trazado bien la línea que seguirá durante el debate de la iniciativa: no quiere convencer a nadie de que ‘acompañen’ la iniciativa presidencial, sino que no haya pleito entre los legisladores de los distintos grupos parlamentarios.
Ya se vio de qué lado masca la iguana.
X= @JulianParraIba







