martes 20, enero, 2026

A LA BÁSCULA

Qué está pasando en Durango

Julián Parra Ibarra

En la ciudad de Durango, los habitantes de la ciudad capital, se despertaron el 1 de enero con una pésima y desagradable sorpresa: sin decir agua va, y con la complicidad –porque no se le puede llamar de otra forma- del cabildo y del congreso local, se encontraron que el incremento en pago del impuesto predial se les había incrementado de manera desproporcionada, entre el 100 y el 150 por ciento, de acuerdo a lo que consignan los medios capitalinos.

El alcalde José Antonio Ochoa, panista que llegó al cargo con la alianza entre su partido y el PRI, todo este tiempo se ha mantenido escondido, no quiere dar la cara a la gente que se ha organizado, y está ejerciendo una gran presión social para que se revierta la medida y el aumento sea como corresponde, de acuerdo con el monto de la inflación.

La gente de a pie, Juan Pueblo, los hijos de vecino como usted o como yo, se han agrupado y solicitaron una audiencia con el presidente municipal y el tesorero para que les expliquen cuál es la fórmula que utilizaron para determinar los incrementos, pero los funcionarios les han prestado oídos sordos, y los han ignorado olímpicamente.

En cambio, los mismos funcionarios enviaron un comunicado a los habitantes de uno de los sectores residenciales más ‘nais’, Valle del Campestre, para anunciarles que irían a su fraccionamiento a explicarles el motivo de los exorbitantes cobros, y ofrecerles una serie de descuentos, para amainar el temporal.

Es decir, a unos los ignoran, se niegan a recibirlos, y a otros van hasta su fraccionamiento para llegar a acuerdos y que no se vean afectados quienes en sus casas tiene amplios jardines, múltiples habitaciones, alberca y muchísimos espacios más. El alcalde Ochoa, así lo demuestra, padece aporofobia.

Evidentemente, el número de usuarios que acuden a las ventanillas para pagar su predial, ha disminuido considerablemente. La gente no quiere –no va- a pagar hasta que no sean atendidos, escuchados y se hagan modificaciones a esas tarifas. Los habitantes de la capital están indignados, pero también hartos de tanto abuso, por lo que ahora sí están organizados y bien asesorados. Incluso, en la mañanera de este miércoles, según entiendo, una enviada estará entregando un documento a la presidenta Claudia Sheinbaum para exponerle la situación y solicitar su intervención.

Hasta allá llegarán las cosas, porque en Durango no hay quien gobierne y pueda llamar a la cordura, que concilie y sirva de mediador para que resulten lo menos afectados posibles los que menos tienen. Pero no, en Durango no hay gobierno.

laotraplana@gmail.com

X= @JulianParraIba

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