Los dedos de la mano
Julián Parra Ibarra
Los estados de Coahuila y Durango, son las dos únicas entidades del país que en estos momentos son gobernador por el PRI, pero es el territorio coahuilense el único que jamás ha probado la alternancia, es decir, nunca ha sido gobernado por un partido distinto al tricolor; del lado duranguense ya se tuvo a un mandatario de origen priista de toda la vida, aunque llegó al poder bajo las siglas del PAN y el PRD, asumiéndose como panista, aunque después de dejar el cargo José Rosas Aispuro está ‘desaparecido’ del radar político.
Cuando el ‘Güero’ Rosas Aispuro se hizo de la gubernatura duranguense, los panistas coahuilenses soñaron que por ósmosis el espíritu de la alternancia pasaría de Durango a Coahuila, pero eso no sucedió.
De igual forma, cuando la morenista Marina Vitela Rodríguez ganó al PRI por primera vez la alcaldía de Gómez Palacio, el oficialismo dio por un hecho que la ‘fiebre guinda’ cruzaría el puente a Torreón, lo cual tampoco ocurrió por dos razones específicas, porque no hicieron nada por merecer una victoria, creían que la sola ola del morenismo gomezpalatino los llevaría a la alcaldía torreonense.
Y la otra razón fue porque Vitela Rodríguez realizó un papel tan desastroso como presidenta municipal en Gómez Palacio, donde desde el primer día en el poder, más que gobernar y buscar el bienestar de sus gobernados, se dedicó a trabajar, construir, tejer, su candidatura a la gubernatura de Durango a la que daba por hecho que llegaría sin mucho esfuerzo.
Abandonó a su suerte a los gomezpalatinos y tiró el arpa a los dos años para ir por la candidatura al gobierno del estado, lo que le fue cobrado en las urnas, al sufrir la más estrepitosa derrota que candidato alguno haya registrado en la historia de la entidad.
Como los dedos de una mano, que ninguno es igual a otro, Coahuila y Durango parecieran ofrecer las dos caras de una moneda priista. Durango tiene un gobernador, Esteban Villegas Villarreal, que ha llevado al estado a una de las peores crisis de la época moderna, política, económica, de falta de inversión, de pérdida de empleos formales y un impresionante crecimiento de la informalidad; y una de las peores, la crisis de credibilidad ante el Gabinete de Seguridad Nacional, que le ha perdido totalmente la confianza en temas de seguridad y combate al narco, en cuyos operativos lo han dejado de lado a él, a su fiscal y a su secretario de seguridad pública.
Coahuila en cambio, está convertido en uno de los estados más seguros del país, al grado tal que el gobernador Manolo Jiménez Salinas ha sido reconocido recio y quedito por la presidenta Claudia Sheinbaum y por el secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch. El Gabinete de Seguridad se ha apoyado en Coahuila, para operaciones realizadas exitosamente…en Durango.
La entidad coahuilense aparece entre las que tienen los mejores indicadores en casi todos los rubros económicos y de productividad.
Son tan diferentes los dos estados y sus gobiernos, que en Durango Esteban Villegas se ha vuelto tan autoritario, insensible y valemadrista que aunque diga que a la única morena a la que le entregaría el poder sería a su esposa Marisol Rosso, pareciera que está abonando el terreno para entregarle el estado al partido que tanto admira, ya ven que en su momento le dijo a López Obrador que era una lástima no haberlo conocido antes para haber luchado a su lado; y después se dijo ser ‘claudista’, “que no se les olvide”.
Con lo mal que ha venido gobernando, y tener en Gómez Palacio a una alcaldesa que hasta ahora ha venido realizando bien su trabajo, quizá sea otra morena a la que le entregará el poder una vez terminado su mandato. En los hechos demuestra que está trabajando para ello.
En Coahuila la cosa es muy diferente, el PRI tiene un gobernador fuerte, y una dirigencia estatal con Carlos Robles Lostanau y Diego Rodríguez como líderes, que trabaja todos los días con sus bases, con sus liderazgos, y mantienen perfectamente aceitada la maquinaria de cara a la elección de este año en que se renovará el congreso estatal, y para las siguientes.
Si en Morena en Coahuila creen que por el simple hecho de que gobiernan en Gómez Palacio van a ganar en su entidad vecina, están equivocados, porque si algo distingue al morenismo coahuilense es el divisionismo y la confrontación demostrando que los ciudadanos es lo último que les importa o lo único que no les importa, las tribus se disputan el poder por el poder, y así de plano, no se puede.
En una buena parte del territorio coahuilense la gente manifiesta un rechazo hacia el morenismo. Y una buena parte de la responsabilidad de ello, le corresponde a Manolo Jiménez, por el trabajo que ha realizado como mandatario de Coahuila.
X= @JulianParraIba







