Una labor satisfactoria
Juan Antonio Martínez Barrios
Como no hay fecha que no se llegue ni plazo que no se cumpla, el gobernador de Coahuila, Miguel Ángel Riquelme Solís, rendirá este jueves su sexto y último informe de gobierno. Deja un estado en paz y con crecimiento económico, como resumen de su sexenio.
Sin confrontarse abiertamente con el gobierno federal, el mandatario saliente asumió en todo momento una postura de independencia, de exigencia y de señalamientos puntuales, ante el maltrato del presidente, Andrés Manuel López Obrador, traducido, sobre todo, en reducciones presupuestales y eliminación de fondos, que perjudicaron a la entidad. Para el año entrante, considerando el Presupuesto de Egresos de la Federación, a Coahuila le habrán quitado más de 22 mil millones de pesos.
A pesar de todo, Riquelme Solís deja cero deuda a corto plazo y un Coahuila en marcha con condiciones sumamente atractivas para concretar nuevas inversiones, lo que le permitirá al entrante, Manolo Jiménez Salinas, cumplir su compromiso toral de campaña: llevar a Coahuila “al siguiente nivel”.
La labor del torreonense, egresado de Instituto Tecnológico de La Laguna, contrasta con los resultados catastróficos y de desbordada corrupción que dejaron recientes gobiernos priistas de otras entidades encabezados por Javier Duarte, en Veracruz; César Duarte, en Chihuahua; Roberto Sandoval, de Nayarit; Tomás Yarrington y Eugenio Hernández, de Tamaulipas, que acabaron en la cárcel. Otros más, temerosos de sufrir la misma suerte, se declararon morenistas o aceptaron una embajada.
Miguel Ángel Riquelme siempre dijo que no aspiraba a ninguna embajada en el actual gobierno federal y que seguirá militando en las filas priistas. Y aunque ha precisado que tampoco anda en pos de otros puestos públicos posiblemente lo invite su partido a contender por una senaduría.
Otro aspecto a destacar es la finura en el proceso de entrega-recepción, que ya inició legalmente, si bien desde hace semanas se viene adelantando de manera extraoficial, lo que habla de la coordinación y entendimiento entre ambos mandatarios, al que le faltan tres semanas, y el que rendirá protesta el primero de diciembre. El saliente deja un trabajo satisfactorio, que no se veía desde los tiempos de Enrique Martínez y Martínez.