miércoles 7, octubre, 2026

In Principio Erat Verbum

Simón Vargas Aguilar

Solidaridad y apoyo con el Obispo de Aguascalientes

Lo más grave vino de José Lápiz, comunicador afín con Morena y con miles de seguidores, quien ofreció 40 mil pesos para que “madruguen” al obispo.

Hace apenas unos días escribí sobre la forma en la que la violencia continúa lacerando nuestra sociedad, lamentablemente, hemos hecho cotidianas las noticias de secuestros, robos, feminicidios y agresiones y a pesar del esfuerzo de diversas instituciones pareciera que la indiferencia se ha aliado con el crimen y juntos buscan acabar con la solidaridad hacia aquellos que sufren.

Es probable que muchos consideren que escribir e insistir sobre el tema no hace un cambio importante, pero estoy convencido que alzar la voz y reiterar sobre la violencia al menos nos hace recordar que no estamos solos y que la lucha continúa, nuevamente ocupo este espacio para hacer un llamado a la corresponsabilidad.

Hoy, es importante brindarle nuestra solidaridad al Obispo de Aguascalientes, Juan Espinoza Jiménez; quien el pasado 27 de septiembre lanzó una fuerte crítica al Gobierno Federal: “Hoy nos hablan a nivel nacional de libertad y pluralidad, pero amenazan con la cárcel a quienes piensan diferente o a quienes se oponen a decisiones que dañan a nuestra nación. También nos hablan de soberanía nacional, pero se entrega el país en manos de delincuentes.” Pero, además, abordó un tema que hiere a la sociedad dijo que a las madres buscadoras se les dice que sí las van a apoyar, que están con ellas, pero nunca les ayudan, ni siquiera las escuchan.

En un país golpeado por la violencia ¿por qué reaccionar con más agresión?, ¿por qué incitar a la muerte y al silencio? En redes, cuentas afines al oficialismo convirtieron al Obispo en enemigo, el diputado de Morena Fernando Alférez Barbosa colocó al obispo en el lugar de “golpeador” y advirtió que cada declaración pública suya puede ser motivo de denuncia, incluso le recomendó morderse la lengua. El mensaje pareciera claro, quien critique, que se prepare para la carpeta de investigación, para el golpe y para más violencia.

Lo más grave vino de José Lápiz, comunicador afín con Morena y con miles de seguidores, quien ofreció 40 mil pesos para que “madruguen” al obispo. No es una metáfora, porque muchos sabemos que en el lenguaje mexicano, madrugar a alguien es adelantársele para agredirlo o matarlo. Poner precio por la muerte de un obispo no es crítica, es incitación; es el mismo método con el que los grupos criminales silencian periodistas, activistas y candidatos: se fija una tarifa, se lanza al público y se espera que alguien cobre.

Incluso Mons. Ramón Castro Castro, Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, abordó el tema y dijo que aunque considera que la amenaza no se verá concretada este tipo de comentarios sólo busca intimidar y generar silencio, de igual manera el Presbítero, Sergio Joel Ascencio Casillas perteneciente a la Arquidiócesis de Guadalajara afirmó en su homilía: “tienen amenazado al Obispo de Aguascalientes por haber hecho declaraciones para que la población abra los ojos”.

Que un comunicador con tribuna masiva lo haga en abierto, y que el aparato político que suele ser tan veloz para perseguir memes y tuits guarde silencio, dice más sobre el estado de la libertad que cualquier informe oficial.

La respuesta mínima es solidaridad con el Obispo, y no olvidar que si en un país donde la homilía se paga con una recompensa por una agresión, ya no se discute la libertad, la está sepultando.

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