Luis Alberto Vázquez Álvarez
El libertarismo es la filosofía política de moda que esgrime el ultraderechismo actual; está centrada en la libertad individual como valor supremo. Proclama principios que quienes lo militan no respetan: “No Agresión” =Netanyahu es coincidente con esta corriente de manera encubierta= “Soberanía individual y autonomía” =El dictador pedófilo naranja gringo lo proclama fervientemente mientras exige castigos a quienes no piensan como él =.
Dos doctrinas proclaman: el estado mínimo (Minarquismo): el estado debe existir únicamente para proteger los derechos básicos individuales. Su función se limita a la defensa nacional, la policía y el sistema judicial. El típico «Estado gendarme», una endeble cuasicopia de los fisiócratas del siglo XVIII =dejar hacer, dejar pasar, el mundo camina por sí solo=. Y proponen que el Estado debe abolirse por completo (Anarcocapitalismo) en el que todos los servicios =seguridad, justicia e infraestructuras= deben ser provistos por el libre mercado y acuerdos voluntarios, no por normatividad social: =sálvese el que pueda=.
El libertarismo es una auténtica “Aristocracia Financiera”; enemigo de las pensiones que permiten que los pobres vivan dignamente; deben acabarse porque absorben las riquezas que ellos apetecen acumular, ilegalmente de acuerdo a la justicia social; legalmente según sus cánones de abolengo mileinoboano. Aunque odian a los pueblos originarios y su mestizaje, a los que no consideran dignos de sufragar para elegir gobernantes, menos aún, para ocupar cargos públicos; los necesitan demagógicamente y reclutan a jóvenes latinoamericanos adoctrinándolos en sus universidades para convertirlos en zombis de su sistema inhumano. Les implantan una formación académica e ideológica eminentemente atea y capitalista que escudriñe como alcanzar una expansión política hacía sus países de origen, a los que ellos deberán dominar para entregarlos a los grandes consorcios gringos al mismo tiempo que dicten normas para abortar toda tradición nacionalista y hasta cultural/religiosa; (se dan algunas excepciones que confirman la regla).
Definitivamente el “Libertarismo” es antagónico a la democracia; esta busca la igualdad entre todos los seres humanos en lo jurídico, económico, educativo y social, el libertarismo está en contra de eso, quiere que desaparezcan los apoyos sociales de todo tipo, que los pobres sean cada vez más pobres, sin servicios de salud y vivienda para que finalmente sucumban como especie y solamente sobrevivan algunos individuos que les sirvan como esclavos modernos. Por ello exponen públicamente “Una civilización entera morirá esta noche, para no volver jamás…”; “los aniquilaré rápidamente…”: Donald Trump hace unos días sobre Irán.
El libertarismo es el “Leviatán” de la democracia. Este monstruo bíblico aparece como una criatura marina mítica de fuerza colosal representando al caos primordial y el poder del mal en oposición a la creación divina (Job, Capítulo 41): Está surcando las sociedades con actos vandálicos que justifican con simplicidad y hasta presunción que la ley no les aplica a ellos y menos aún limita sus poderes omnímodos: recordemos el asalto al capitolio el 6 de enero de 2021 por las hordas del derrotado candidato que cada día se maquilla moliendo chetos. Al presidente argentino con su motosierra destrozando las instituciones sociales; al déspota salvadoreño con su CECOT, megacárcel atestada de inocentes indocumentados o al opresor ecuatoriano asaltando impunemente la embajada de otra nación, entre otros…
Mientras los países democráticos buscan leyes que beneficien a los más desprotegidos, que son la inmensidad de la población, los líderes libertarios, protegidos, auspiciados y financiados por el demente narcisista gringo, quieren que solamente su casta domine con alcurnia y ostentoso señorío. En México esta perversidad es liderada por quienes ya han destruido al pueblo en el pasado y quieren regresar a acabar con los grupos progresistas; sus principales promotores son el espurio alcohólico, usurpador de 2006, cómplice del asesinato de 49 infantes por su familia política en Hermosillo y de jóvenes geniales en el ITESM, amen de otros crímenes de lesa humanidad. La fortaleza del “libertarismo latinoamericano” depende de que el pederasta gringo se mantenga en el poder, así lo sueñan la Trump´s little dog y su cartel chayotera, líderes de narcopartidos huachicoleros unidos para tratar de ganar elecciones que, de lograrlo, serían las últimas ya que luego desaparecerían los comicios para enquistarse eternamente en el poder sometiéndose al yugo yanqui que diariamente nos amenaza con amagos militares.







