¿Qué hacer para ayudar a México?
Simón Vargas Aguilar
“No preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate qué puedes hacer tú por tu país”; frase de John F. Kennedy que hoy toma una relevación significativa, incluso, leída desde la fe, se convierte en un llamado a la conversión personal y comunitaria.
Y aunque es comprensible la tentación de culpar exclusivamente al gobierno, ya que décadas de corrupción, complicidades, omisiones y estrategias erráticas han permitido que el crimen organizado se expanda y que la impunidad se normalice, también como católicos debemos ayudar responsablemente desde nuestro ámbito.
La fe cristiana nos invita a una responsabilidad encarnada, porque el Evangelio no permite el lujo de la indiferencia; amar al prójimo no es un mero o un simple sentimiento, es una decisión concreta de no colaborar con aquello que lo destruye.
Evitar el delito es un acto de compromiso social, educar a los hijos en la honestidad, no pactar con la ilegalidad, exigir transparencia, participar en la vida comunitaria y eclesial, todo esto es hacer algo por el país.
La patria se defiende también en la conciencia, en la mesa familiar, en el trabajo honesto y en la negativa a normalizar lo que destruye.







