MELITÓN GARCÍA DE LA ROSA
Reynosa y Matamoros; extorsión y complacencia
Lejos de las sucursales del paraíso descritos en los informes de CARLOS PEÑA y ALBERTO GRANADOS hoy, Reynosa y Matamoros son mucho más que infiernitos en la geografía de Tamaulipas.
Así es mis queridos boes, la danza de cuentas alegres, en los segundos informes de labores de ambos alcaldes fronterizos, no incluye la cruel realidad que pesa sobre sus municipalidades, asoladas por la delincuencia organizada con la complacencia de ambos, o por lo menos con su ceguera selectiva.
Hoy Reynosa y Matamoros, son el epicentro de labores extorsión, el huachicol, la violencia tolerada y del abandono oficial.
Hace unos días en Reynosa el propio alcalde CARLOS PEÑA presumió el ‘golpe’ a un grupo que extorsionaba a dueños de florerías, imponía precios y los obligaba a comprar el producto a cierto proveedor.
Luego, el mismo alcalde hizo el llamado a los ciudadanos a que denunciaran a los extorsionadores de la energía eléctrica; es decir a los que cobran por permitir que una familia tenga contrato, servicio de la CFE.
La respuesta en las redes al llamado del alcalde casi fue unánime: para que denunciamos, para que nos pongas el dedo, vengan nos levanten o nos maten.
No hace muchas semanas, ahí donde mal gobierna el hijo de MAKI ORTIZ fue localizada una mini refinería clandestina, millones de litros de combustible robado, pipas, tanques de gran tamaño, equipos especializados a la vista de casi todos, menos a la de ÉL.
En Matamoros de Beto GRANADOS todavía huele a humo la quema de toda una flotilla de camionetas de reparto de Pepsico, 57 para ser exactos.
Nadie llegó en horas a combatir el incendio, nadie hizo por mover las unidades mientras las primeras se quemaban.
La voz popular dijo que se trataba de una represalia por la falta del cobro de piso; la extorsión pues.
La versión oficial, consensuada entre la empresa y la autoridad fue de un accidente, por inverosímil que sabían era la coartada.
Las quemas en Matamoros han seguido, corralones, empresas de grúas, talleres.
En ambos municipios las balaceras se siguen presentando un día si y el otro también, el avistamiento de convoyes de camionetas de armados no uniformados es la constante.
También en ambos municipios, aunque los dos alcaldes lo nieguen están las advertencias de cadenas de tiendas de conveniencia y farmacias de cerrar masivamente sus sucursales, porque ya no pueden con el cobro de piso, el secuestro de sus empleados y el miedo.
El silencio de CARLOS PEÑA y Beto GRANADOS, en favor de los grupos delincuenciales, les permite ser ellos mismos objetos de miedo.
Nadie que no tema ser puesto a disposición de los ‘malos’ se atreve a reclamar a los alcaldes lo más mínimo.
Por eso, Reynosa y Matamoros hoy son poco menos que muladares, ciudades sucias, con amplias avenidas a oscuras y con decenas de cortinas de acero de los comercios que murieron abajo.
Nada de eso escuchamos o vimos hoy en los informes de Makito y Beto, ellos pueden darse el lujo de mentir a sus anchas, porque el poder fáctico los respalda.
El de Reynosa con 5 años ya en el poder, busca una diputación local o federal que le de fuero y le evite la cárcel, dado los procesos en los que incluso hasta orden de aprehensión tiene.
El de Matamoros insiste en la reelección, pese al fracaso de su gobierno, a que en la opinión pública tiene la mancha del retiro de su visa gringa y a que una docena de sus funcionarios o cercanos han sido señalados por EU de formar parte de la delincuencia o traficando con droga en Texas.
Insisto, hoy Reynosa y Matamoros no son distintos las peores épocas del PRI, ni a los días maravillosos del Juan N Guerra…







