jueves 3, septiembre, 2026

A LA BÁSCULA

Burros jubilados

Julián Parra Ibarra

Para algunos es solo un hecho anecdótico, pero el programa ‘De la herradura al motor’, puesto en marcha este jueves por el alcalde Miguel Ángel Riquelme, pone al municipio de Torreón como un municipio vanguardista y al que más tarde o más temprano, deberán seguirlo muchos otros municipios de todo el país, porque en el fondo tiene una motivación social no solamente para cientos de familias que a partir de ya, dejarán de trabajar con ‘carros de mulas’, y los equinos que empleaban para realizar su trabajo diario para llevar el sustento a sus familias, son ahora formalmente ‘jubilados’.

En La Laguna los ‘carromateros’ han formado por décadas parte de la escenografía de las calles de la Comarca. Durante muchos años, les vimos transitar por calles y bulevares llevando su carga con cacharros, basura y ramas y restos de árboles. Avanzando lentamente bajo los candentes rayos del sol de hasta y superiores a los 40 grados centígrados en el verano, y las congelantes temperaturas en el invierno, sin dejar de mencionar de sus malabares en los pocos días que nos llueve en La Laguna.

Un desgastante trabajo a la intemperie para los conductores de los ‘carros de mulas’, pero igual o peor de pesados para los caballos, yeguas y burros que, además de tener permanentemente sus jornadas bajo las inclemencias del tiempo, tener que arrastrar la pesada carga y soportar los latigazos que sus amos les propinaban para que no detuvieran el paso y siguieran caminando, así padecieran de hambre o sed.

En su anterior etapa como alcalde de Torreón, Miguel Ángel Riquelme tuvo la iniciativa de cambiar el panorama de esta pequeña minoría de ciudadanos y de sus equinos compañeros de trabajo. Su partida a la candidatura primero y a la gubernatura después, dejó en pausa el proyecto, mismo que fue retomado por Román Alberto Cepeda, y ayer fue finalmente cristalizado en este interinato de Riquelme Solís.

Después de un largo periodo de socialización, capacitación y búsqueda de los esquemas financieros, se logró dotar ahora de ‘carromotos’ y demás aditamentos para que sigan haciendo su trabajo de poda y limpieza a 130 familias, pero ahora con sus nuevas unidades motorizadas, se puedan diversificar en sus actividades para mejorar sus ingresos y los de sus familias.

Pero finalmente el fondo de esta iniciativa fue siempre terminar la crueldad animal, por lo que de manera paralela se encontró un esquema para que luego de su ‘jubilación’ los animales utilizados para jalar los ‘carromatos’, fueran a dar a lugares seguros, donde les puedan brindar el bienestar y la protección que se merecen los seres sintientes.

De esa forma, con el apoyo de empresarios y productores de la Comarca Lagunera, se encontraron personas dispuesta a adoptar cada uno de los 130 equinos, por lo que a partir de ayer ya no tendrán que recorrer calles bajo los quemantes rayos del sol lagunero, ni tendrán que arrastrar con sus cuerpos el peso de la carga ni soportar los latigazos que les obligaban a seguir el paso, aunque estuvieran cansados.

A partir de este viernes, estarán en lugares bajo sombra, con el agua y alimentos suficientes, con la atención de veterinarios para preservar su salud.

Entre los adoptantes, figuran el propio alcalde de Torreón, Miguel Ángel Riquelme, quien recibió al burro ‘Panchito’, y firmó la carta compromiso para darle al borrico el trato que se merece como ser sintiente, alimentarlo y cuidarlo con su respectiva atención veterinaria. También el senador Gabriel Elizondo, hizo lo propio con la yegua ‘Duranguito’.

Este viernes es un día histórico, porque Torreón se convierte en un ejemplo nacional, y más temprano que tarde, será imitado por muchos municipios de los estados del país, porque con programas como el de ‘De la herradura al motor’, no sólo se mejoran las condiciones de familias que durante años vivieron en condiciones de vulnerabilidad, sino que promueven el bienestar animal.

Pero además, ayuda a mejorar la imagen urbana, y agilizan la movilidad. Porque a todos los que hemos conducido autos en las calles de La Laguna, por lo menos en alguna ocasión, nos tocó armarnos de paciencia ante la lentitud del avance de los ‘carros de mulas’ sobre todo en las vías rápidas, y había que aguantarse, ni modo.

Registre esta fecha, como la que quedará inscrita como la de la desaparición de unos de los oficios ejercidos en el día a día en nuestra Comarca, durante décadas, que fue heredada por generaciones, y ya no existirá más.

Por el fondo y el beneficio que traerá para todos, en este caso sí que da gusto que en Torreón, desparezca el oficio o la actividad de ‘carromateros’, de los que las futuras generaciones tendrán referencia por las pláticas de los adultos, por fotos o videos, y que cuando las vean, les resultará ‘imposible’ que eso hubiera existido en La Laguna.

laotraplana@gmail.com

X= @JulianParraIba

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