Las crisis de Sinaloa
Julián Parra Ibarra
Poco después de la ‘entrega’ del Mayo Zambada a autoridades de los Estados Unidos presuntamente por parte del hijo del Chapo Guzmán, el estado de Sinaloa está sumido no en una, sino en varias crisis que ni el gobierno local ni federal han logrado contener, a pesar de la gran cantidad de efectivos de la Marina, el Ejército, la Guardia Nacional han desplegado a lo largo y ancho de la entidad.
Aunque son en realidad los menos importantes, los hechos más mediáticos han sido las ‘bajas’ políticas sufridas tras los señalamientos de autoridades de los Estados Unidos, contra el entonces gobernador Rubén Rocha Moya, el senador Enrique Insunza, y otras ocho personas que pertenecían o habían pertenecido al gobierno ‘rochamoyoista’.
Y éstos volvieron a la palestra luego de efímero regreso de Rocha Moya por la libre a la gubernatura, y la repentina reaparición de Insunza también por la libre, y éste además haciendo caso omiso al morenismo que le pedía que solicitara licencia y dejara de ocupar su escaño en el senado, al grado de mejor separarse de la bancada morenista en la Cámara Alta y declararse ‘senador independiente’.
Ambos casos encajan perfectamente en la ambición de conservar el poder por el poder, o como dijera en un tuit la presidenta Claudia Sheinbaum, ‘el poder sin principios se vuelve arrogancia; el poder sin límites, abuso; y el poder que olvida al pueblo, termina enfrentándose a la historia’.
Insunza, por ejemplo, inasistió a su responsabilidad en el senado durante 118 días, es decir, casi cuatro meses, acaso tuvo una aparición de manera virtual. Sin embargo, en ese periodo jamás dejó de cobrar ni un solo centavo de sueldo, prestaciones y privilegios. En total, en ese periodo, recibió solamente por concepto de salarios un total de 465 mil 150 pesos.
Como a partir del señalamiento de autoridades norteamericanas de sus posibles nexos con la facción de los Chapitos del Cártel de Sinaloa le fueron congeladas sus cuentas bancarias, ‘gentilmente’ el senado le ‘apoyó’ emitiendo los pagos en cheques físicos para que pudiera ir a cambiarlos al banco o en los negocios de cualquiera de sus múltiples amigos, para que pudiera disponer de efectivo. Mantuvo también sus privilegios y prerrogativas, entre ellos el seguro de gastos médicos.
¿En qué trabajo a un ciudadano cualquiera le permiten faltar por 118 días y de todas maneras pagarle casi medio millón de pesos?
Pero la política, al fin y al cabo, es la menos importantes de las crisis que viven –o sufren- los sinaloenses: a partir del 9 de septiembre de 2024, fecha marcada ‘oficialmente’ como el inicio de la guerra entre la ‘Mayiza’ y ‘Los chapitos’ por el control del Cártel de Sinaloa, y hasta este mes, en la entidad se han registrado 3 mil 724 homicidios dolosos, aunque en esta cifra no están contabilizadas las muertes de las personas que han resultado heridas en los enfrentamientos, y aunque fallezcan en los días siguientes, la procuraduría local ya no las contabiliza como muertes en los hechos violentos.
De septiembre de 2024 a este mes de agosto de 2026, en Sinaloa han desaparecido de acuerdo con registros oficiales, 4 mil 303 personas; de acuerdo con la secretaría del Bienestar local, una 3 mil 619 personas han sido desplazadas. Un total de 12 mil 257 vehículos han sido robados. Registros de Coparmex indican que unas 5 mil empresas y comercios han cerrado sus puertas, por lo que se han perdido poco más de 27 mil empleos formales.
Es decir, a la crisis de inseguridad, se le han sumado la de estabilidad social, la económica, de pérdida de empleos.
Otro de los rubros de la crisis de inseguridad, nos indica que 17 de cada 100 policías asesinados en el periodo analizado, en todo el país, eran agentes de las corporaciones policiacas sinaloenses. Debido a esto último, ya nadie quiere darse de alta ni registrarse como policía en Sinaloa, por lo que esta parte de la crisis se ha agudizado:
Sinaloa tiene en este momento 0.6 por ciento, es decir, 60 policías por cada 100 mil habitantes; para tener un parámetro, los modelos recomendados por la ONU indican que debe haber 300 policías por cada 100 mil habitantes.
‘Pobres sinaloenses’ hemos dicho o escuchado en al menos una ocasión por todas las crisis por las que están sumidos desde hace ya casi dos años. Pero de ahí en más, nada.
Sin embargo, en el círculo rojo lo más mediático y pareciera que es lo más importante es la situación de Rocha Moya, si se va y lo esconde el gobierno federal; si regresa sin permiso de la ‘precisa’ y lo obligan a irse nuevamente un día después. Si Insunza va o no a trabajar al senado, si se niega a dejar el escaño y abandona la bancada de Morena. Si a los dos se les abrirá un proceso partidista para expulsarlos del morenismo.
¿Y las crisis de los sinaloenses? Esas parecieran no importar o al menos es lo que se demuestra, aunque ya vayan a cumplir dos años sin poder levantar cabeza. Es verdaderamente doloroso.
X= @JulianParraIba







