Tarde, pero sin sueño
Julián Parra Ibarra
Doce años después, el largo brazo de la justicia alcanzó a Ángel Aguirre Rivero, ex gobernador del estado de Guerrero, y quien era mandatario cuando se registró la desaparición de los 43 estudiantes de la normal Isidro Burgos de Ayotzinapa, en Iguala el 26 de septiembre de 2014.
Cuando el tema empezó a tomar dimensiones de alcance nacional e internacional, siempre me pareció que la separación del cargo de Aguirre Rivero el 23 de octubre de 2014, es decir unos días menos de completar un mes de los hechos de la noche triste de Ayotzinapa, por una supuesta solicitud de parte del senado de la República, fue para hacerle un gran favor.
Una vez que el entonces perredista dejó la gubernatura, automáticamente lo alejaron del foco de atención, lo sacaron del ojo del huracán que empezó a provocar daños por todos lados, al grado que el alcalde de Iguala, José Luis Abarca y su esposa, fueron a dar a prisión, y otro de los ‘damnificados’ fue el entonces presidente de la república, Enrique Peña Nieto.
También siempre consideré que, por un pésimo manejo de la situación, el balón que estaba en la cancha de las autoridades locales, de Guerrero y de Iguala, brincó a la cancha del presidente, y el caso Ayotzinapa lo persiguió durante el resto de su sexenio, cuando apenas un año antes, la revista Times le había dedicado una portada con su foto a toda plana con la leyenda de ‘Salvando a México’.
En los interiores, como foto principal del reportaje, a los costados y un poco al fondo, aparecían sus secretarios de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y de Hacienda, Luis Videgaray. En el texto, se elogiaba el paquete de reformas estructurales que habían sido aprobadas en el gobierno peñanietista. Se mencionaba que muchos políticos y presidentes en el mundo tenían mucho que aprenderle a este líder reformador.
La desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa, era un problema que les correspondía enfrentar y solucionar a las autoridades locales, al gobernador del Estado, y al alcalde de Iguala. Pero la supuesta solicitud del Senado, se convirtió en el salvoconducto para que Ángel Aguirre saliera sin un solo raspón y se alejara del problema que rápido se coinvirtió en una bola de nieve, que ha sido tan manoseado durante tantos años, que ya brincó dos presidentes más y que sigue sin ser resuelto.
Ahora, una docena de años más tarde, la Fiscalía General de la República (FGR) da a conocer la detención de Aguirre Rivero, presuntamente por ocultar evidencias fundamentales en la investigación por la desaparición de los 43 normalistas, y que habrían sido fundamentales para conocer el paradero de los estudiantes.
Ahora se sabe que el ex mandatario habría encubierto la desaparición y destrucción de videos claves en el caso –de las cámaras de seguridad de Iguala-, tema que se puso sobre la mesa durante el primer semestre del año pasado, y sobre el que el propio Ángel Aguirre se habría deslindado a través de un comunicado que envió a los medios de comunicación en el que aseguró que nunca tuvo conocimiento de los videos “que se dice destruyó la entonces presidenta del Tribunal Superior de Justicia (…) jamás di alguna instrucción sobre el manejo de dicho material probatorio”, sostuvo en su momento.
La aludida, Lambertina Galeana Marín, fue detenida como parte de las investigaciones del caso en el que, de acuerdo con la FGR, se llevó a cabo un nuevo modelo de investigación, en el que se realizó un ‘reanálisis’ de muchos de los hechos que rodearon la desaparición de los estudiantes normalistas.
Muchos gobernantes cuando terminan su encargo dejan un enorme tiradero y un cochinero, y creen que porque han ido pasando los años ya no les va a pasar nada, pero el caso del ex mandatario guerrerense demuestra que no pueden estar tan confiados, porque en cualquier momento los puede alcanzar el largo brazo de la ley.
Y le doy un ejemplo: en Durango, cuando José Rosas Aispuro Torres asumió como gobernador, prometió que se haría justicia después de todo el ‘desmadre’ y la enorme deuda que le heredó Jorge Herrera Caldera y no pasó nada; seis años después Esteban Villegas prometió que “en Durango el que la hace la paga”, y realizó señalamientos directos y acusaciones contra su antecesor y su esposa, porque al asumir, encontró el cajón vacío, y ni siquiera tenía para pagar la primera quincena al magisterio. Dijo que ese saqueo a Durango jamás se volvería repetir.
¿Y más de tres años después qué cree que ha pasado? Exacto, hacia atrás nada, pero la actual administración se ha convertido en la peor de la historia, saqueo indiscriminado de los recursos públicos, un endeudamiento brutal, desempleo y cierre de empresas como nunca, total opacidad, prepotencia, desprecio por la sociedad duranguense y, lo peor, que el Gabinete de Seguridad Nacional ha puesto al descubierto que todo este tiempo, el gobierno ha estado metido en la cama con la delincuencia organizada.
Y si cree que no va a pasar nada, más vale que no se confíe, con Ángel Aguirre se tardaron, pero le echaron el guante. Tarde, pero sin sueño.
X= @JulianParraIba








