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Redacción|LaOtraPlana.com.mx
El partido por el tercer lugar de la Copa Mundial 2026 terminó convirtiéndose en uno de los encuentros más emocionantes y espectaculares de todo el torneo. En un auténtico intercambio de golpes disputado en el Hard Rock Stadium de Miami, Inglaterra derrotó 6-4 a Francia para quedarse con la medalla de bronce, en un compromiso que ofreció diez anotaciones, constantes cambios de ritmo y actuaciones individuales de altísimo nivel. La gran figura de la tarde fue Bukayo Saka, autor de un extraordinario triplete que lideró a los dirigidos por Thomas Tuchel hacia el mejor resultado mundialista de Inglaterra desde 1966.
Desde el silbatazo inicial, Inglaterra dejó claro que no estaba dispuesta a despedirse del torneo con otra decepción. Apenas a los cinco minutos, Declan Rice abrió el marcador con un potente disparo desde la frontal del área que sorprendió a la defensa francesa. El gol dio confianza a los ingleses, que comenzaron a dominar el mediocampo gracias al propio Rice y a Eberechi Eze, mientras Francia intentaba reaccionar mediante la velocidad de Kylian Mbappé y Ousmane Dembélé. El vendaval inglés continuó pocos minutos después. Ezri Konsa aprovechó un tiro de esquina para marcar el 2-0 con un sólido remate de cabeza, y antes de la media hora apareció el hombre de la tarde: Bukayo Saka. El extremo del Arsenal culminó una gran jugada colectiva para ampliar la ventaja y, poco antes del descanso, volvió a hacerse presente tras una asistencia de Marcus Rashford, enviando a Inglaterra al vestidor con una contundente ventaja de 4-0. La eficacia ofensiva de los Tres Leones contrastó con una Francia que, pese a tener futbolistas de enorme calidad, sufrió para contener las transiciones rivales y cometió errores defensivos poco habituales.
Sin embargo, el segundo tiempo mostró una versión completamente distinta de los franceses. Lejos de bajar los brazos, el conjunto dirigido por Didier Deschamps salió decidido a pelear hasta el final. Kylian Mbappé encabezó la reacción con un gol que, además de acercar a su selección, le permitió alcanzar los 10 tantos en el Mundial, convirtiéndose en el primer futbolista desde 1970 en alcanzar esa cifra en una misma edición de la Copa del Mundo. El capitán francés volvió a demostrar por qué fue uno de los mejores jugadores del campeonato, liderando cada ataque con velocidad, personalidad y determinación. El impulso francés continuó con un gol de Bradley Barcola, que aprovechó un descuido defensivo para colocar el 4-2, y minutos más tarde Mbappé volvió a aparecer para firmar su doblete y acercar a los Bleus a un solo gol de diferencia. Durante varios minutos, Inglaterra perdió el control del partido y Francia mostró el futbol ofensivo que la llevó hasta las semifinales, generando constantes oportunidades y poniendo bajo presión a la defensa inglesa.
Cuando parecía que el empate era cuestión de tiempo, Inglaterra encontró oxígeno gracias nuevamente a Bukayo Saka. El extremo convirtió un penalti con enorme tranquilidad para completar su triplete, reafirmándose como la gran figura del encuentro. Su movilidad por la banda, su capacidad para atacar los espacios y su contundencia frente al arco fueron determinantes para romper una y otra vez la defensa francesa. Francia volvió a responder inmediatamente. Ousmane Dembélé descontó con una gran definición para colocar el 5-4, manteniendo vivo el suspenso hasta los minutos finales. Los franceses nunca dejaron de atacar y obligaron a Inglaterra a defender con todo durante el cierre del encuentro, demostrando una enorme capacidad de reacción y un espíritu competitivo digno de reconocimiento.
La sentencia llegó en el tiempo agregado. Jude Bellingham, quien había realizado un enorme trabajo durante todo el partido tanto en defensa como en ataque, recuperó el balón en campo rival, dejó atrás a varios defensores con una brillante acción individual y definió con categoría para marcar el 6-4 definitivo. El mediocampista coronó así otra destacada actuación en un Mundial donde volvió a consolidarse como uno de los líderes de Inglaterra.
En el plano individual, Inglaterra encontró actuaciones sobresalientes en Bukayo Saka, autor de tres goles y elegido como el mejor jugador del partido; Declan Rice, quien dominó el mediocampo y abrió el marcador; Jude Bellingham, decisivo con su gol y su liderazgo; y Marcus Rashford, que aportó dinamismo y una asistencia. Del lado francés, Kylian Mbappé volvió a demostrar su enorme calidad con un doblete histórico, mientras que Bradley Barcola y Ousmane Dembélé fueron fundamentales para la espectacular remontada que estuvo cerca de concretarse.
Con esta victoria, Inglaterra cerró su participación en la Copa Mundial 2026 ocupando el tercer lugar, un premio que reconoce el crecimiento mostrado durante el torneo y que permite al conjunto de Thomas Tuchel despedirse con buenas sensaciones tras la dolorosa eliminación ante Argentina. Francia, por su parte, concluyó una destacada campaña quedándose a las puertas del podio, aunque volvió a dejar claro que cuenta con una generación de futbolistas capaz de competir al más alto nivel y que seguirá siendo protagonista en los próximos grandes torneos internacionales.







