José Luis Carrillo Ramos
Digamos las cosas como son: Monterrey «prestó» solamente el nombre para que el Estadio de Rayados dejara de llamarse así, pero Guadalupe fue quien puede presumir de rendir buenas cuentas al terminar la justa Mundialista.
Desde un principio se libró una competencia fraterna entre dos Alcaldes vecinos y amigos, ya que mientras Adrián de la Garza gobierna Monterrey por la Coalición PRI-PAN, Héctor García lo hace por Movimiento Ciudadano.
En contraste con otros lugares como Ciudad de México, ese municipio metropolitano de la entidad Norestense, presumió un «saldo blanco» gracias a los operativos municipales coordinados con la Guardia Nacional y Fuerza Civil.
Y como en toda buena «pelea política» no solamente el Alcalde Guadalupense «venció» a su vecino, sino que de pasada también al mismo Gobernador Samuel Alejandro García Sepúlveda, ya que mientras él y su equipo disfrutaban el «modo Party»; Héctor García tomó el reto con seriedad y dejó en claro que: ¡Hay naranjas dulces y naranjas podridas!
Guadalupe ha dejado atrás ese estigma de ser la «Ciudad dormitorio» para escalar a niveles mundiales y haber recibido a lo que para muchos, ha sido el juego más emocionante en varios Mundiales, me refiero al Países Bajos-Marruecos.
Esto sin soslayar el histórico juego 1000 en Mundiales, entre Japón y Túnez con la presencia de figuras relevantes como la Princesa Hisako de Takamado, quien se mostró admirada con la majestuosidad del Cerro de la Sillas y demás montañas mostrando cierto paralelismo con el paisaje de su país.
Ahora será recordado por las buenas cuentas y no por ser el Municipio protagonista de todo tipo de fábulas urbanas, como la «Bruja de Guadalupe», trágicas inundaciones, o el tristemente célebre accidente del teleférico hacia el Cerro de la Silla.
El equipo naranja de Guadalupe logró lo impensable, que los «dictadores» de la FIFA aceptaran que los cortes viales fueran solamente de siete y no de doce horas, para minimizar las afectaciones ciudadanas.
Vaya, la verdadera Coordinación con el organismo dueño del balón, fue con Guadalupe, mientras que Monterrey estaba como el chinito: «nomás milando».
La experiencia para los integrantes de ese Municipio ha sido tan enriquecedora, que los protocolos aplicados y aprendidos en este Mundial, han llegado para quedarse y serán aplicados en futuros eventos para minimizar molestias y maximizar la seguridad de los ciudadanos.
Vaya, Guadalupe y los Rayados ganaron….
Héctor García y colaboradores, demostraron capacidad para estar en las «grandes ligas», y lo más relevante que, al igual que en el fútbol, lo importante es jugar en equipo.
Guadalupe tiene ahora una nueva historia mientras que Rayados pueden presumir de: ¡Tener el mejor estadio de Fútbol de América!







