Héctor Reyes
Luz Elena, equilibrando responsabilidades
En México, el papel de la mujer ha evolucionado de manera profunda durante las últimas décadas. Hoy, miles de mujeres no solamente sostienen hogares, forman familias y educan a sus hijas e hijos, sino que además encabezan empresas, instituciones, proyectos sociales y espacios públicos que antes parecían reservados únicamente para los hombres. La política no ha sido la excepción.
Durante muchos años se creyó que el ejercicio de la función pública y la maternidad eran caminos difíciles de combinar. La antigua visión de la política exigía jornadas interminables, ausencia familiar y una dinámica que prácticamente obligaba a sacrificar la vida personal. Sin embargo, los nuevos tiempos han demostrado algo distinto: las mujeres han sabido abrirse espacio, transformar la manera de hacer política y demostrar que sí es posible equilibrar ambas responsabilidades.
Uno de esos ejemplos en Coahuila es el de Luz Elena Morales Núñez, hoy candidata a una diputación y que ha trabajado en diversas responsabilidades públicas a nivel estatal y municipal. Su trayectoria reciente refleja precisamente esa nueva realidad que viven muchas madres trabajadoras en México.
Luz Elena Morales ha combinado el rol de mamá con el de legisladora, además de desempeñarse, hasta hace poco, como presidenta de la Junta de Gobierno del Congreso local, responsabilidades que exigen tiempo, capacidad de diálogo, toma de decisiones y cercanía permanente con la ciudadanía.
Ahora, en plena campaña electoral, vuelve a quedar claro que una mujer puede cumplir múltiples responsabilidades sin descuidar ninguna. Mientras recorre el distrito electoral en busca del respaldo ciudadano, también mantiene la cercanía con su familia y participa en momentos importantes de la vida de sus hijas, como festivales escolares, actividades académicas y eventos cotidianos que forman parte esencial de la maternidad.
Ese equilibrio no es sencillo. Requiere disciplina, organización y, sobre todo, compromiso. Pero justamente ahí radica el valor de miles de mujeres mexicanas que todos los días salen adelante enfrentando dobles y hasta triples jornadas laborales.
La política también ha cambiado gracias a ello. Hoy la ciudadanía observa con naturalidad a mujeres encabezando campañas, tomando decisiones, debatiendo en tribuna y al mismo tiempo ejerciendo plenamente su papel como madres. Hace algunos años, una imagen así habría parecido poco común o incluso imposible dentro de la vida pública nacional.
Actualmente, las nuevas generaciones crecen viendo algo distinto: mujeres participando activamente en la construcción del presente del país sin renunciar a su vida familiar. Ese cambio cultural representa uno de los avances más importantes de nuestra sociedad.
Por ello, este reconocimiento debe extenderse a todas las madres trabajadoras que diariamente hacen un enorme esfuerzo por equilibrar sus responsabilidades profesionales y familiares. Mujeres que, como Luz Elena, demuestran que la dedicación, el trabajo y el amor por la familia pueden caminar de la mano con el servicio público, la responsabilidad laboral y el compromiso social.
Vaya pues mi reconocimiento (y creo que el de mucha gente) para las madres trabajadoras que, desde cualquier espacio, dan todos los días lo mejor de sí, para construir un mejor entorno para sus hijos y para la sociedad.
Buen fin de semana, la frase: “Cuando solo te quejas, debilitas tu mente. No entrenes tu cerebro para ver sólo lo negativo”. ¡Ánimo!
X:_hreyes








