Jesús Vázquez Trujillo
La envidia del general Jesús González Ortega

Tras la derrota sufrida por el ejército franco – mexicano, comandado por Carlos de Latrile, el “Conde de Lorencez”, los rescoldos de las tropas francesas, retroceden hacia Orizaba, Veracruz para esperar a que el emperador Napoleón III, envíe más tropas, pertrechos y parque.
Es en esta coyuntura, que el general Ignacio Zaragoza, planea sorprender a las tropas francesas en Orizaba y derrotarlos definitivamente, antes de que reciban los refuerzos que esperaban.
Desafortunadamente, la hacienda pública estaba “Quebrada”, por lo cual al Presidente Benito Juárez, le fue imposible enviar los recursos financieros necesarios para rearmar al ejército republicano.
Eso sin contar con que el general Jesús González Ortega, miraba con envidia y recelo al general Ignacio Zaragoza, pues al general Jesús González Ortega, le molestaba sobremanera que el presidente Benito Juárez, le hubiera otorgado la comandancia del ejército republicano, a un general que había dejado de ser mexicano, pues Ignacio Zaragoza Seguín nació en 1829 en la Bahía del Espíritu Santo, perteneciente al estado mexicano de Coahuila y Tejas.
Sin embargo, cuando Texas se anexó a los Estados Unidos de América en 1845, a juicio de Jesús González Ortega, Ignacio Zaragoza, había dejado de ser mexicano y eso le quitaba el derecho a comandar a los ejércitos nacional.
Por lo tanto, desobedeció sus órdenes y eso facilitó que los soldados franceses se rearmaran en abril de 1863, aunque el destino jugaría a favor del general Jesús González Ortega, pues el 8 de septiembre de ese mismo año de 1862, el general Ignacio Zaragoza Seguín, falleció a la temprana edad de 33 años, víctima de la fiebre tifoidea.
Por lo que muy a su pesar, el Presidente Benito Juárez tuvo que designar como nuevo comandante del ejército republicano al general Jesús González Ortega, quien “odiaba cordialmente al presidente Benito Juárez”.







