sábado 18, abril, 2026

DESTINO INEVITABLE DE HEGEMONÍAS IMPERIALES

Luis Alberto Vázquez Álvarez

El filósofo alemán Oswald Spengler publicó en 1923 su obra máxima: “La Decadencia de Occidente” Tesis de filosofía de la historia que describe a las civilizaciones como organismos vivos que siguen el ciclo vital común: nacimiento, crecimiento, plenitud y decadencia, oponiéndose a la teoría del progreso lineal.

Desmenuza una comparación entre las civilizaciones históricas tradicionales en la antigüedad, cada una con un “alma cultural” propia, generando un determinismo excesivo, reduciendo la historia a un destino inevitable, con marcado pesimismo sin esperanza a renovaciones, aunque vale la pena decirlo así, entre más antigua más longeva, mientras más moderna, su vida es más corta, pero siempre siguiendo la misma rutina:
Pongamos un ejemplo: “Del amanecer al ocaso de Roma”: Nacimiento (753 a.C.). Infancia: (Siglo VIII a VI a.C.) “Roma es aún aldea, hija de pastores y guerreros. Su alma es orgánica, como la semilla que germina. Todo está por crecer.”

Juventud (Siglos V a I a.C.) República temprana y clásica. “La cultura se convierte en forma, el arte, la ley, la religión: todo florece. Roma se siente eterna.” Se entonan cantos solemnes, evocando la disciplina militar y la expansión territorial. Las hogueras son inmensas y la leña se ve inacabable, el fuego es abrasador.
Madurez (siglos I y II d.C.) “La cultura se ha endurecido en civilización. Las formas ya no brotan, se repiten. El alma se convierte en máquina, el ciudadano en masa.” Se mantiene un fuego con cenizas y queda poco carbón, aunque aún hay calor patrio.

Vejez y Decadencia (Siglos III a V d.C.) “La vitalidad del imperio se agota, la grandeza se sostiene por la fuerza, no por el espíritu. El ciclo se cumple: la cultura ha muerto, la civilización permanece como sombra.”. los emperadores enloquecen, Calígula, Nerón… piensan solo en ellos. narcisismo demencial, poder enceguecedor y criminal.
Extinción: año 476 d.C.: Se apagan las luces, todo es silencio y oscuridad. “Así como Roma, toda cultura vive, florece, se endurece y muere. El destino es orgánico, no lineal. El ocaso es parte del ciclo.”

Hoy el mundo admira las ruinas, esos despojos que dejaron un espacio vacío. Como sea, Roma vivió más de mil doscientos años; de la República creadora (con su derecho, religión cívica y arquitectura) al Imperio petrificado, donde la vitalidad se sustituye por administración y poder militar. Otras civilizaciones antiguas duraron: Egipto =3130 años=; China =2300 años= en la modernidad España duró 406 años (1492 a 1898). Imperio Británico cuatro siglos, del XVII al XX; Imperio Soviético 69 años (1917 a 1991). Cada vez menos períodos hegemónicos.

Ahora mismo estamos viviendo la muerte del imperio americano, ha tenido épocas diversas; Sobre América Latina con la doctrina Monroe (1824), luego prolongada juventud industrial hasta el “Acuerdo de Bretton Woods” (1944) que estableció el sistema monetario internacional que rigió hasta principios de 1970, fijando el dólar estadounidense como moneda de referencia mundial, respaldado en oro, y creando instituciones como el FMI y el Banco Mundial para pasar al “Petrodólar” (1974): USA y Arabia Saudita acuerdan que el petróleo se vendería exclusivamente en dólares

Roma nos legó el derecho y amplia cultura grecolatina; Egipto: bibliotecas y papiro; China: papel, imprenta, brújula; España: literatura, religión y espiritualidad; Inglaterra: carta magna con derechos ciudadanos y la revolución industrial. USA dio el tiro de gracia a los imperios español y británico y ahora el dictador naranja está destruyendo su país y a la humana civilización; amenaza “Destruir una civilización y un país entero en una sola noche” (SIC); el psicótico narcisista pedófilo sabe que está enfermo física, pero, sobre todo, mentalmente y no quiere irse de este mundo solo; nos quiere llevar a todos con él, por eso quiere dar un coletazo nuclear a la humanidad entera.

La caída de una hegemonía imperial no significa la desaparición del país, o que su pueblo desaparezca, sino que su influencia política, económica, militar y hasta cultural dejan de ser el eje de la vida global, su poder se deteriora y su moneda, antes única, es despreciada y cualquier nación de su época se atreve a enfrentarla, lo que antes era inimaginable.

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