jueves 2, abril, 2026

Los Castings: ¿esa bendición o maldición para el actor?

Raúl Adalid Sainz

Los actores tienen que vivir esa experiencia, mala o buena es necesaria. Es la primera fase a conseguir. El que te llamen para una audición sea de teatro, cine o televisión es ya una buena señal. Los criterios de selección son variados. Muchas veces un actor se queda por circunstancias realmente fantásticas. En una ocasión un director de cine me dijo que me había dado el papel porque mi nariz le recordó a la de Al Pacino. Había escrito el personaje pensando en la imagen del italo-norteamericano y me dijo: «no es que te parezcas a él pero cuando te vi en tu prueba, tu nariz me recordó a la de él».

Ahora sí que fue como los triunfos equinos del hipódromo: ganó por una nariz. Muchas veces un actor se queda con un personaje por lo que menos se imagina. Igual es cuando no lo obtiene. Son mil factores, Sobre todo las interrogantes aparecen cuando hiciste una buena prueba actoral. Aquí la suerte juega un rol estelar. Estás en manos y decisiones de terceros.

Un día el buen amigo director de cine Armando Casas, me dijo: «nosotros no vemos tanto la actuación en un casting, buscamos el tipo que pretendemos para un rol. Si te aproximas, la actuación va trabajándose si te quedas. Lo importante es que estés en el perfil que se busca».

Aunque debo decir que últimamente volvimos a tocar el tema y había cambiado un tanto de opinión dándole importancia a la buena actuación en un casting. Me decía que una buena prueba actoral podía modificar criterios. Importante es que el director de casting te perfile adecuadamente.

El tema guarda muchas aristas. Lo fundamental es que el actor logre conseguir un casting y disfrute hacerlo, jugar responsablemente. Que haga la audición como si el papel ya lo tuviera. Es importantísima la preparación técnica en un actor que pretenda trabajar para la cámara.

La comunicación con ella posee sus secretos. El talento no basta. Por otro lado, es necesario que el actor sepa objetivar qué pretende el personaje con el que va a audicionar. La mayoría de las veces sólo cuentas con la escena a interpretar y si bien te va con una breve sinopsis del mismo.

La intuición despierta es básica en este caso. Hermosa e imaginativa tarea actoral. ¿Cómo me acerco al rol con el que audicionaré? El que te quedes o no con el papel, no significa que seas buen o mal actor, simplemente las circunstancias o los dioses operaron o no a tu favor. Lo único es tratar siempre de hacer bien tu prueba. Esa es la encomienda de un actor ante el casting. Aprender a gozarlos. Verlos como aliados, vivirlos como si ya estuvieras en el set de filmación y el personaje fuera tuyo. Aprender a relajarte y escuchar atentamente las indicaciones del director de casting.

Si hay dudas, preguntar. Llegará un día que el actor ya no sea solicitado a hacer casting, será llamado a ser la opción única. Aunque esto palidece. Hay actores de mucho renombre y siguen haciendo castings. Entre ellas mis queridas amigas, Julieta Egurrola y Paty Reyes Spindola. Mi querida Paty es sabia, y dice que las nuevas generaciones de directores luego no la conocen, y la manera de que esto ocurra es haciendo castings.

Así que trabajo y mucha fortuna. Quién diga que la suerte no opera en el quehacer del actor es alguien que vive en una realidad ajena al mundo azaroso de la consecución de empleo para un intérprete escénico. Casting: ¿bendición o maldición?

Aquí si cada quien con su cada cual. Yo prefiero pensar en el camino abierto de la iluminación creativa, y verlo como una oportunidad de crecimiento, humano y profesional. Dios me los cuide queridos actores. Fe y precisión. A Dios rogando y con el mazo dando. Ver buenas series, muy buen cine, las grandes actrices y actores tienen mucho que enseñarnos. Recomiendo el libro de Michael Caine, llamado: «Actuar para el Cine».

Raúl Adalid Sainz, en algún lugar de México Tenochtitlán

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