Jesús M. Moreno Mejía
“Hay situaciones que no son
lo que aparentan ser”.
Dicho popular.
En virtud de haber desechado la Cámara de Diputados el proyecto de Reforma Electoral enviado por la Presidencia de la República, se considera haber sido una derrota política para la titular del Ejecutivo Federal, Claudia Sheinbaum Pardo, así diga ella lo contrario.
Desde la víspera, la Presidenta tomó distancia de los representantes de sus aliados legislativos, Partido del Trabajo y Partido Verde Ecologista de México, al dejar en claro que no los presionaría para obtener su apoyo a la pretendida Reforma Electoral, logrando con ello una clara tensión en la coalición legislativa de su partido (Morena).
Ante los reporteros que acudieron a “La mañanera del Pueblo”, previa a la sesión de la Cámara de Diputados, afirmó que ella no consideraría una derrota en caso de no aprobarse el proyecto de reforma, tal como ocurrió, pues su investidura era la representación de los mexicanos ciudadanos, “y en todo caso sería la ciudadanía la que saldrían perdiendo”.
Ahora bien, según algunos analistas, lo comentado pudiera tal vez no ser una derrota en sí, sino una victoria política, mediática y narrativa, aparejada al anunciado Plan B que tiene preparado, pero antes estudiemos lo ocurrido en la Cámara de Diputados:
El resultado del proyecto de reforma arrojaron 259 votos a favor, todos de Morena, y 234 en contra, incluidos dos diputados “morenos” que no asistieron y el omitido por la diputada “guinda”, ex ministra de la Suprema Corte de Justicia y ex Secretaría de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, quien no obstante haber estado presente en la sesión, según los reporteros Fernando Camacho y Enrique Méndez, de “La Jornada”, a la hora de la votación ella simplemente desapareció.
Por otra parte, hubo diputados de la oposición que votaron a favor: Jesús Roberto Corral Ordoñez, del PT, y 12 diputados “rebeldes” del PVEM, de apellido: Acosta Islas, Braña Mojica, Cabrera Lagunas, Canturosas (sic) Villarreal, Cota Cárdenas, Guzmán González, Hernández Rodríguez, Licerio Valdés, López Hernández, Marín Rangel, Pérez Cuellar y Silva Andraca (sic).
“Más que un gesto de respeto institucional –se afirma en el portal de Política Gurú-, la postura parece una jugada calculada (pues), la Presidenta se apoya en encuestas que le dan un respaldo de 80 por ciento, y con esa narrativa busca colocarse por encima del conflicto y trasladar la presión a sus aliados, como si el costo (de su negativa) fuera frenar la reforma a ellos exclusivamente”.
Las reflexiones sobre el resultado de la votación son diversas y quedan a la consideración de cada quién, y entre otras muchas destaca la de Ricardo Monreal Ávila, coordinador de diputados de Morena: “Estamos con la Presidenta Claudia Sheinbaum, y ahora comenzaremos a construir el Plan B”, que otros bautizan ya como el “Plan E”, por corresponder a la inicial de Electoral.
La Reforma Electoral desechada planteaba cambios estructurales a la Constitución Política de los Estados Unidos, buscando alinearse al ideario del ex presidente Andrés Manuel López Obrador, quien criticó “lo oneroso de la democracia”.
Al día siguiente de la derrota en la Cámara de Diputados, la Presidenta Sheinbaum reveló que el Plan B tendría como objetivo disminuir los privilegios de los partidos políticos y del INE, en tres rubros: 1.- Disminuir los privilegios que persisten en los Congresos locales. 2.- Disminuir los privilegios que persisten en municipios, 3.- Fortalecer la consulta popular.
Esa iniciativa, añadió, no precisa la modificación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, como ocurriría con el pretendido proyecto de reforma, sino la modificación a leyes secundarias ya existentes en materia electoral, que el Congreso puede aprobar si es que las considera pertinentes e incluso si la Suprema Corte decide cuáles son aceptables.
El viernes 13 en Colima, Claudia Sheinbaum reveló algunos propósitos del llamado Plan B: Buscar eliminar privilegios de los congresos locales del país, a fin de que los ahorros generados por la austeridad legislativa de los estados, se destinen a los municipios para combatir la pobreza y la violencia, haciendo especial énfasis en los estados de Baja California y Colima, donde tuvo ese día su “Mañanera del Pueblo”. Aparte de los topes presupuestales de los congresos locales, también pretende reducir el número de regidores de los ayuntamientos y ampliar la consulta popular a temas electorales.
Sin embargo, lo que opinen nuestros lectores será más importante en lo relacionado al tema que hoy presentamos.
¡Hasta la próxima!







