MELITÓN GARCÍA DE LA ROSA
La propuesta de Claudia y el narcoestado
México tiene fama y rostro de narcoestado, pero a CLAUDIA SHEINBAUM en su propuesta de reforma electoral lo único que parece importarle es seguir ‘agandallando’ el poder político, destrozando instituciones y debilitando a la oposición para que Morena se consolide como partido único, hegemónico, invencible.
Así es mis queridos boes, la presidenta y los suyos, con la duda de los verdes y los del PT, a los que se sabe que con millones se les convence de cualquier cosa, les urge acabar con los diputados de representación proporcional, eliminar los 32 institutos electorales estatales del país para centralizar las elecciones, disminuir el financiamiento público a los partidos y todo con el mismo fin: ser solo ellos, no tener competencia y perpetuarse en el poder.
¿Le urge a México hoy una reforma electoral que le de más poder al poder?, pues no, de hecho una propuesta de reforma electoral que se hace desde el gobierno y no por la exigencia de la oposición o la sociedad civil por lógica nos indica que será regresiva.
La que si nos urge a los mexicanos, incluida CLAUDIA SHEINBAUM y compañía, es una reforma que ‘le lave la cara al país y que abone a que dentro y fuera México se vea como un narcoestado.
No hay una sola propuesta para que Morena, PRI, PAN, MC y el resto de los partidos garanticen que no van a postular narcocandidatos en las próximas elecciones.
Porque en Tamaulipas y en todo México sabemos que hay zonas donde el candidato del partido fuerte, en este caso Morena, como lo fue en su tiempo el PRI, no podía competir sin el permiso, que luego se convirtió en apoyo y después en complicidad y co gobierno con el líder del cartel en turno en el municipio o el Estado.
A ver, por eso en la frontera de Tamaulipas y en otros municipios, el cobro de cuotas, extorsiones, manejo monopolizado para la comercialización de productos como la tortilla, el pollo, el wisky, la carne son manejados por los malos, con el permiso de los narcoalcaldes que antes recibieron financiamiento para sus campañas.
Una reforma electoral que garantizara que eso no va a volver a suceder, es lo que urge, pero la que hoy presento la presidenta en lugar de combatirlo lo promoverá.
Y es que sin órganos electorales estatales permanentes, cualquier narco aspirante podrá constituir una candidatura amparada por el poderío económico de los malos, que apoyan, ya lo dije, al que tiene más posibilidades de ganar, que a la oposición que ahora, gracias a la reducción del financiamiento solo tendrá migajas para competir.
Echemos un vistazo, ¿hacia dónde se dirigen las miradas de sospecha cuando se habla de funcionarios que fueron financiados por el crimen organizado en las pasadas elecciones?, claro hacia Morena y Tequila es el ejemplo más elocuente.
Ahí están las confesiones de JULIO SCHERER que relata cómo desde su oficina de la Consejería Jurídica de la Presidencia fue testigo del financiamiento de dinero del huachicol a las campañas morenistas.
Ahí están las declaraciones de CARLOS PEÑA, alcalde de Reynosa que aseguró que el mero rey del huachicol le ofreció a ÉL dinero para su campaña, pero que lo rechazó, mientras que otros hoy alcaldes tamaulipecos si se lo embolsaron, léase EDUARDO GATTAS de Victoria, ERASMO GONZÁLEZ de Madero, ARMANDO MARTÍNEZ de Altamira y obvio la senadora OLGA SOSA.
Evitar que vuelva a pasar, insisto, es lo que urge de una reforma electoral, tratar por lo menos que el mundo nos siga viendo como un narcogobierno es imperante, arrebatar lo poquito que le queda al país de democracia es gula de poder, un exceso que no nos lava el rostro, sino que refuerza la idea de que ya somos un narcoestado.







