jueves 12, febrero, 2026

IN PRINCIPIO ERAT VERBUM

Migración: motivos que impulsan el movimiento humano

«Los refugiados son madres, padres, hermanas, hermanos, niños, con las mismas esperanzas y ambiciones que nosotros; excepto que un giro del destino ha unido sus vidas a una crisis global de refugiados en una escala sin precedentes». Jorge Ramos

Simón Vargas Aguilar

Desafortunadamente, la migración se ha convertido en una respuesta desesperada a crisis que trascienden fronteras, de acuerdo con datos globales más de 304 millones de personas viven fuera de su país de origen, un número que refleja no solo oportunidades perdidas, sino también desplazamientos forzados por conflictos, violencia, desastres naturales y pobreza crónica.

En México, este flujo migratorio es particularmente intenso, con miles cruzando hacia Estados Unidos o moviéndose internamente cada año, impulsados por circunstancias que los orillan a dejar todo atrás. La mayoría huye de realidades opresivas, donde quedarse equivale a resignarse a la miseria o al peligro.

La OIM estima que 168 millones de migrantes son trabajadores, atraídos por salarios que pueden multiplicar por diez sus ingresos en origen. Pero no todo es económico; los conflictos armados y la persecución política generan olas de refugiados.

La inestabilidad geopolítica intensifica estos flujos, con riesgos como la confrontación geoeconómica y la erosión de derechos humanos. Además, la falta de desarrollo perpetúa esta dinámica, la ausencia de inversión en infraestructura, educación y salud deja a poblaciones enteras sin herramientas para prosperar localmente.

En México, estas causas se manifiestan con particular crudeza, estados como Guerrero, Chiapas y Oaxaca, azotados por la violencia del crimen organizado, son testigos de la forma en la que sus habitantes huyen de extorsiones y balaceras, es así que alrededor del 90% de migrantes mexicanos refieren la inseguridad como factor clave.

Por otro lado, hay que reconocer que uno de los factores emergentes más alarmantes es el cambio climático, a nivel global, eventos extremos como sequías e inundaciones desplazan a millones, en 2024, 9.8 millones de personas fueron desplazadas internamente por desastres, un 29% más que en 2023.

En México, entre 2008 y 2022, más de 2.3 millones fueron desplazados por inundaciones y tormentas; temperaturas extremas y lluvias irregulares afectan la agricultura, principal sustento rural, orillando a familias a abandonar tierras infértiles. Estudios muestran que olas de calor y precipitaciones excesivas aumentan la migración internacional. El clima no es solo un «factor ambiental»; es un detonante que agrava pobreza y violencia, convirtiendo la migración en una estrategia de supervivencia.

Otro aspecto crucial es la migración impulsada por temas de salud, pandemias y enfermedades crónicas hacen que innumerables personas busquen atención en naciones con mejores sistemas y disponibilidad de medicamentos donde sus familiares puedan tener acceso a instituciones de calidad que prioricen al paciente y el trabajo integral antes que el tema económico.

La migración expone las fallas sistémicas en diversos países, sin embargo, en México, el problema es estructural, décadas de ineficiencia y corrupción han desviado recursos, dejando a miles en el abandono y la incertidumbre. Tristemente las políticas públicas no abordan raíces como la violencia que desplaza a miles anualmente.

La OIM advierte que sin acción integrada, conflictos, inseguridad, violencia y cambio climático se entrelazarán, generando más desplazados. Culpar a migrantes por «invadir» se traduce sólo en ver un ángulo del problema, alejándonos de las verdaderas raíces. México enfrenta un dilema: invertir en desarrollo equitativo o seguir “presionado” a sus ciudadanos a emigrar.

Es difícil reconocerlo, pero la migración usualmente se genera por necesidad, no por elección, causas como la falta de seguridad y empleo, poco desarrollo, cambio climático, y déficits en educación y salud orillan a millones a un camino incierto. Si no abordamos estas raíces, el éxodo continuará, erosionando sociedades y perpetuando sufrimiento, es hora de actuar con empatía y visión, reconociendo que los migrantes no son el problema, sino víctimas de un mundo en crisis.

Consultor en temas de Seguridad, Inteligencia, Educación, Religión, Justicia, y Política

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