sábado 7, febrero, 2026

CERO DE ECO Y EL CHAYOTE MEDIÁTICO MEXICANO

Luis Alberto Vázquez Álvarez

En 2015 Umberto Eco publicó su última novela, “Número Cero”, una sátira política sobre el periodismo, la manipulación mediática y las teorías conspirativas, con tono irónico y lúcido, exploró cómo las noticias pueden fabricarse para servir intereses políticos y económicos, mostrando el lado oscuro y desnudando la corrupción de la comunicación moderna. Mezcló erudición con narración ágil, crítica accesible y anticipó debates actuales sobre fake news y manipulación informativa.

-Un comendador funda “Mañana” diario que hablará de lo que podrá suceder, con tribunas de reflexión, reportajes de investigación y avances inesperados. Editará solamente doce números fantasmas que jamás verán la luz; nunca llegarán al público; su única finalidad será constituir una herramienta de chantaje e intimidación para las altas esferas del poder, mostrándoles lo que podría publicarse en su contra. Colonna, un quincuagenario perdedor, es nombrado redactor jefe. También tendrá otro encargo: “redactar memorias que recojan historia imaginarias y falsas”; tampoco verán la luz, pero serán otra herramienta de extorsión o servirán para cubrirse las espaldas. El resto del equipo lo forman seis redactores fracasados, todos seres grises muy bien dibujados: chismosa de socialité; especialista en revelaciones sensacionalistas; autor de horóscopos; corrector de pruebas; cronista de notas rojas y autor de publicaciones desconocidas. Todo un florilegio humano de comentaristas sin escrúpulos ni ética.

El libro está escrito con un estilo muy potente, cargado de fuerza necesaria para describir infinidad de corruptelas, complots, intrigas, conspiraciones… Concluye: “Los periódicos nos cuentan lo que ya sabemos, por eso venden cada vez menos”: “El periodismo tendría que hablar sólo de los hechos que no dependen de las interpretaciones”; sólo hechos y noticias bien contrastadas.

Eco pretende hacernos reflexionar sobre el papel de los medios de comunicación hoy en día y sobre su constante proceso de degradación en todo el mundo. Pone el dedo en la llaga, pero como intelectual no puede hacer nada más que servirnos en plato la polémica que pocas veces comemos, porque es mejor cerrar los ojos que atreverse a criticar al que tiene poder mediático.

En México, la prensa primero, luego la radio y más tarde la televisión abierta, se hicieron multimillonarios del dinero público cuando el PRI llegó al poder gracias al famoso “Chayote”. En la época porfirista también había “maiceados” pero compartían esa potestad con cárcel o panteón. En el período PRIANista encontramos más abiertamente la omnipotencia noticiosa con ejemplos como venta de actrices a políticos en farsas matrimoniales o historias inventadas en la prensa escrita y/o radio hablada; todos, sin excepción, adulterando realidades.

Hoy las mentiras en medios tradicionales y digitales derechistas son tan asquerosas que transgreden dignidades e inventa fantasías inimaginables y niegan la publicación del triunfo de gobiernos que no los “apapachan” con publicidad pagada o estipendios en efectivo, lo mismo a directivos que a periodistas o reporteros en lo individual. Por ejemplo, la culminación del moderno y rápido tren de pasajeros de México a Toluca, (El Insurgente) no fue comunicado; en cambio siguieron insistiendo en el descarrilamiento del interoceánico, del que tampoco reportan su gran valor comercial y apoyo social a poblaciones vulnerables, solamente atacan, jamás informan beneficios, Arden de furia porque quienes les pagaban, ya no tienen esa capacidad. Son felices reproduciendo los insultos a México, a los mexicanos, a su gobernante, del narcisista ególatra dictador apergaminado con maquillaje naranja, ese tirano que se solaza agrediendo a todo el mundo.

Los ridículos “jóvenes o nuevos valores políticos” 400 firmantes del Frente Amplio en Defensa de la Democracia, otra farsa PRIANista como como la “Marea Rosa”, el “INE no se toca”, “La SCJN no se toca”, siguen la vieja táctica mediática de buscar seguidores en los medios tradicionales; ingenuos y catetos, ya nadie los lee y quienes lo hacen son los mismos que están en la oposición. Ninguna persona seria le cree a prensa, radio o TV enchayotados; ya no suman nada, solo radicalizan. ¿Quieren seguidores?: salgan al pueblo y háblenle en las calles, porque en sus banquetes y/o salas de lujo, van a seguir fracasando.

Es aplicable la frase de José Martí: “Quien no tenga el valor de sacrificarse por los demás, por lo menos que tenga el pudor de callarse y no criticar a quienes si se sacrifican”.

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