Federico Berrueto
El evento en Querétaro de la conmemoración del aniversario de la Constitución en tiempos del obradorismo se vuelve dramático para quien preside la Suprema Corte de Justicia. En el aniversario 106, de febrero de 2023, en un acto de dignidad semejante a la de los ministros del supremo tribunal en EU cuando concurren con el presidente en el Congreso, la ministra Norma Piña cometió la osadía de no levantarse cuando ingresó el presidente López Obrador. La ofensa del megalómano dio lugar a su determinación de acabar con la Corte y cultivada por la negativa de los ministros de validar la inconstitucionalidad de militarizar la seguridad pública; Sheinbaum, ya presidenta, le cumplió y el año pasado se renovó la mitad del Poder Judicial y la totalidad de los ministros, ahora electos en una farsa de proceso democrático ya documentado. Pesó en el presidente mucho la imagen de la ministra presidenta Piña, más allá de haber cumplido con el protocolo en la ceremonia.
Tres años después el nuevo presidente de la Corte, quien obtuvo la mayor votación, en un tema que seguramente para él menor, exhibió su pequeñez al dejar que una directiva de la Corte y otro empleado más limpiaran su calzado en una inaceptable e insultante imagen de soberbia. Los discursos fueron importantes, el de la presidenta Sheinbaum quien reitera su compromiso con la soberanía y, todavía más, el de la presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo quien hace ver que la reforma política no acabará con la representación proporcional y el del gobernador anfitrión, Mauricio Kuri, panista quien reitera la defensa a la presidenta en su relación con EU y su postura de que la reforma política sea un paso más para las libertades y la democracia.
Es una noticia mayor que la reforma no acabará con el régimen mixto de integración de las Cámaras del Congreso. El comisario Gómez y la línea dura del morenismo tuvieron que hacerse a la idea de que no tienen los votos y que no hay manera de que el PT y el PVEM los acompañen en todo, incluso en lo que atenta contra su propia existencia. Esa es la nota del día de ayer y en el ecosistema informativo debería ser el centro de la atención por todo lo que implica. Se resuelve un tema, el más relevante, del intento autocrático del régimen. De alguna manera la victoria más relevante desde hace mucho tiempo. No importa que la resistencia haya corrido a cuenta de dos organizaciones vistas con desprecio por muchos y que la razón de su oposición fueran sus intereses y no, precisamente, la defensa del sistema de representación que garantiza la pluralidad.
El tema del 5 de febrero ha sido trágico para el presidente de la Corte y de la peor manera. La imagen puede más que el discurso y el acontecimiento es una metáfora del desastre de reforma del poder judicial y del triste ocaso de la Suprema Corte. Difícilmente pudiera pensarse en una situación semejante en el pasado, lo que constata que nunca la Corte había estado en tan bajo lugar con integrantes tan menores en un momento en el que el país más requiere de sus instituciones republicanas ante la amenaza del crimen y del expansionista vecino. La nula calidad humana del ministro presidente Hugo Aguilar hace contraste con su antecesora la ministra Norma Piña. La retiraron por su sentido de dignidad; a él lo llevaron al cargo, precisamente por carecer de ella.
Lo importante no es detenerse en los incidentes, sino interpretarlos. Entender lo que significan más allá de las personas involucradas, no para absolverlas sino para dar relevancia a lo que importa. Por ejemplo, la presidenta, con razón, busca promover el crecimiento del país y está dispuesta a mucho ante tal cometido, pero no advirtió que acabar con la autonomía del poder judicial acabó también con la certeza jurídica, fundamental para la confianza del inversionista.
La conmemoración del 109 aniversario de la Constitución es un evento histórico. Simbólico porque puso al descubierto en una irrefutable y significante imagen el resultado de la reforma judicial. Por la otra, el freno del despotismo morenista de acabar con el fundamento de la reforma democrática: la integración de la pluralidad a la representación parlamentaria como fórmula para la coexistencia política.







