jueves 5, febrero, 2026

A LA BÁSCULA

Cerrar los ojos

Julián Parra Ibarra

De manera ingenua –por decirlo amablemente- hay quienes piensan que, cerrando los ojos, los problemas desaparecen, es decir si no ven lo que está frente a ellos, es porque no existe, y algo por el estilo ocurre con Clara Brugada, gobernadora de la CDMX, y Esteban Villegas Villarreal, gobernador (es un decir) del Estado de Durango.

En la capital de la república, están muy preocupados e interesados en bajar la percepción de inseguridad que existe en la gran ciudad, porque la Ciudad de México será sede por tercera ocasión de una ceremonia de inauguración de una Copa del Mundo, y cientos de miles de aficionados de todo el mundo que pretenden venir al evento futbolístico más importante del mundo, podrían inhibir su visita debido a la violencia.

La Jefa de Gobierno dijo hace un par de días que la percepción sobre la inseguridad se genera en gran parte porque la gente se entera a través de la televisión, y propuso una reunión con los directivos de medios de comunicación para establecer un pacto y ‘bajarle un poco a la nota roja’.

Lo que propuso en realidad de manera irresponsable, fue un pacto de silencio para que los medios no divulguen la realidad que en materia de seguridad se vive en la capital del país. La mejor y única manera de bajarle a la gente la percepción de la inseguridad que padece en el día a día, es combatiéndola desde el gobierno, pero como su administración ha sido incapaz de hacerlo, lo mejor es ocultarlo, que los medios de comunicación lo callen. Aunque luego se desdijo diciendo que no haber dicho lo que realmente dijo, ya dejó fijada una posición autoritaria que, de encontrar un poco de eco, resulta altamente peligrosa.

En Durango, la noche del pasado lunes los habitantes de la capital entraron en pánico por una persecución y enfrentamiento entre grupos de civiles armados y elementos de la Guardia Nacional en la salida a la carretera al Mezquital. Hubo artefactos de los llamados ‘poncha llantas’ que afectaron a varios vehículos. Sin que se haya confirmado, testigos habrían asegurado que hubo detención de personas, sin precisar cuántas, del lado de los civiles.

Como sucede en Durango desde hace un buen rato, las autoridades locales, ni las estatales ni las municipales, se dieron por enteradas de qué se trató el asunto. El secretario del ayuntamiento capitalino Antonio Mier García, al salir al día siguiente de una reunión en la ‘Mesa por la paz’ con la Guardia Nacional, dijo desconocer los hechos, que en la reunión la GN no les había reportado nada, “estamos a la espera de que nos reporten”. Ante su ignorancia de lo sucedido, todavía se dio el lujo de pedir a los reporteros información de lo ocurrido “¿A ti que te dijeron de eso?” cuestionó.

El gobernador (diésel) de Durango, Esteban Villegas, minimizando todo lo que ocurre en el estado desde hace mucho tiempo, con el cinismo y desvergüenza que le caracteriza, dijo ante los medios de comunicación que lo ocurrido la noche del lunes 2 de febrero, “no fue nada fuera de lo normal”.

Para él, es normal que se lancen poncha llantas, que se den persecuciones que terminen con enfrentamientos entre elementos de la Guardia Nacional y presuntos integrantes de los grupos del crimen organizado que operan impunemente en la entidad desde que Villegas llegó al poder.

Para el mandatario duranguense tampoco debe ser nada fuera de lo normal que en la capital del estado fueran colocadas narco mantas firmadas presuntamente por el cartel Jalisco nueva generación, lanzando una amenaza abierta a integrantes del “cartel de los Cabrera’, concretamente a Alejandro y José Luis Cabrera, así como al ‘Mayito Flaco’, en cuyo mensaje advierten que vienen por las plazas de Zacatecas y Durango.

Como escribiera el periodista Víctor Montenegro: la inseguridad se vuelve normal cuando el gobierno baja los brazos, y quiere que la gente también lo haga.

En ese punto, tanto Brugada como Villegas Villarreal tienen en común el hecho de que sus programas de gobierno y de seguridad han sido un rotundo fracaso –por comisión, por omisión o por complicidad-, que no logran contener la violencia e inseguridad en sus respectivas entidades, y que es mejor ocultarla callando a los medios de comunicación, según ella; o normalizarla y venderla la idea a la gente que lo que ocurre por muy espectacular y dramático que sea, ‘no es nada fuera de lo normal’, según él.

Para ellos mejor es cerrar los ojos, y así al no ver los problemas que está enfrentando la población, para ellos no existen. Bonitos gobernadores.

laotraplana@gmail.com

X= @JulianParraIba

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