viernes 30, enero, 2026

Algo que vale la pena leer

ALBERTO BOARDMAN

El fin siempre está cerca

“El mundo nos rompe a todos… Luego algunos se vuelven fuertes en los lugares rotos”. Ernest Hemingway.

Tomando en cuenta el ajuste de 89 a 85 segundos antes de la media noche, que tuvo este enero de 2026 el famoso reloj del fin del mundo creado a finales de la Segunda Guerra Mundial, cuyo conteo inicial se estableció en 7 minutos. ¿Cuántas veces a lo largo de la historia humana hemos estado a punto de desaparecer completamente de la faz de la tierra? Intentando responder esta pregunta seguramente encontraremos ciclos que, repitiéndose una y otra vez, forman parte de los elementos que caracterizan la supervivencia: Esplendor, prosperidad, debilidad, quiebre, renacimiento y vuelta a empezar.

Los períodos varían en auge y caída de civilizaciones, así lo demuestran desde la Edad de Bronce, hasta la era nuclear. Pero, será qué, ¿los tiempos difíciles hacen más duras a las personas? Esa pregunta encuentra respuesta en el ensayo crítico de Dan Carlin, “El fin siempre está cerca”, editorial Random House, traducido para México en 2021, con 301 páginas. Y debo confesar que cuando comencé su lectura, imaginé que encontraría otra simple relatoría de momentos históricos apocalípticos, sin embargo, además de un extenso recorrido por el pasado, el autor incluye una valiosa reflexión filosófica que usa estos ejemplos para hacer frente a las condiciones del futuro.

Por ejemplo, hoy condenamos enérgicamente prácticas empleadas en la formación y educación de los niños, tales como, castigos físicos o trabajo infantil, mismos que hace apenas menos de medio siglo fueron comunes, pues esas generaciones criaron a los niños en un mundo que hoy, nos es ajeno. Las condiciones eran diferentes, debía de trabajarse desde temprana edad para poder sobrevivir, la disciplina se encontraba muy arraigada a las costumbres y valores familiares de quienes crecieron durante momentos bélicos complicados. Mañana, quién sabe si las futuras generaciones condenarán también la forma tan tecnológica en la que se crían los niños de la actualidad. Dan Carlin precisa reflexiones como ésta, argumentando que nada impide que, en esta era, experimentemos el mismo destino que nuestros antepasados, riesgo incluido de convertirnos en las ruinas que futuros arqueólogos podrán descubrir y explorar.

Somos lo que hemos leído y esta es, palabra de lector.

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