Y punto
Julián Parra Ibarra
La forma más fácil, arbitraria y prepotente de intentar cerrar la investigación por el descarrilamiento del tren Interoceánico fue decretar que el accidente fue responsabilidad del maquinista y el despachador, que ya se encuentran detenidos. Fueron ellos, porque iban a exceso de velocidad, ya sentenció la Fiscal General de la República, Ernestina Godoy.
Como la crítica social y de especialistas en la materia encaminaban a encontrar la responsabilidad en el ex presidente de cuyo nombre no quiero acordarme, y de sus hijos, había que darle una salida rápida y fácil para que las aguas volvieran a su cauce y la oleada no alcanzara a llegar a Macuspana.
Y que mejor forma de hacerlo a través Godoy Ramos, quien desde su época de Fiscal en la CDMX durante el gobierno de Claudia Sheinbaum, siempre cargó con el estigma de fabricar delitos y perseguir a los opositores políticos del régimen. A ella no le costaría mucho encontrar la salida facilona que se requería.
En esta ocasión la presidenta no quiso correr el riesgo de solicitar y hasta contratar a una empresa independiente certificada y con amplia experiencia y reconocimiento internacional, porque le podría suceder lo que siendo ella jefa de gobierno de la CDMX y se le colapsó la Línea 12 del metro, la que se suponía que sería la ‘Línea de Dorada’.
Tanto la jefa de gobierno como su equipo, en aquella tragedia que costó la vida a 27 personas y dejó un centenar de heridos, presumieron que para que hubiera un peritaje independiente y serio, se contrataría a la empresa DNV en operación desde 1864, con más de 150 años de experiencia, con más de 15 mil trabajadores y presencia en al menos 100 países, reconocida por su gran prestigio internacional.
Sin embargo, al finalizar el peritaje para el cual fue contratada, éste arrojó que el colapso había sido provocado por una falla estructural, asociado a deficiencias en el proceso de construcción.
El resultado no le agradó nada a Sheinbaum Pardo, quien de inmediato rechazó y descalificó a la empresa que antes presumió, e inició de inmediato acciones legales para rescindir el contrato.
Como en aquél oscuro pasaje de 2021, en esta ocasión el gobierno encabezado también por Claudia Sheinbaum intenta darle la solución como los perritos, que ‘le echan tierra a su caquita’, y listo.
Y qué hacer para terminar pronto con el tema, y evitar que el de Macuspana se moleste porque todo apunta sus cachorros y sus amigos, que vendieron material balastro de pésima calidad inadecuado para una obra como la del tren Interoceánico, y como testimonio de ello existe un audio de una conversación entre Amílcar Olán y Pedro Salazar Beltrán hablando de la baja calidad del material que estaban proveyendo, y con un desdén y valemadrismo surgió la expresión: “Ya cuando se descarrile el tren, ya va a ser otro pedo”.
De haber una investigación seria, profesional, imparcial, tendría que salir a flote la mala calidad del material utilizado en la construcción de las vías, y que además se adquirieron vagones con más de medio siglo de existencia, y cuyas máquinas no tenían sistema de comunicación, ni velocímetro, y ni siquiera equipo contra incendios, es decir, ni un méndigo extintor.
Por ello, no se quisieron correr el riesgo como lo que sucedió en la Línea 12 del Metro, y finalmente al lado estaba la que fuera fiscal de la CDMX entonces, y ahora lo es de la República, ya tiene experiencia, y es mucho más fácil responsabilizar a dos trabajadores, dos personas humildes que no tienen cómo defenderse de la cobarde acusación que sobre ellos dejó caer como una pesada loza el gobierno de la república, y que además según dijo Ernestina Godoy, ni estaban capacitados o al, menos no tenían vigentes los documentos que los podría acreditar el trabajo que desempeñaban al momento del descarrilamiento.
Y si así fuera, por qué no se se actúa siguiendo la cadena de mando, quién les contrató para estar laborando en esas condiciones, y quién contrató a la persona que contrato los trabajadores y les permitió conductor el tren en esas condiciones.
Pero no, es mucho más fácil y el gobierno mexicano a través de Ernestina Godoy emitió su aplastante veredicto: todo se debió al exceso de velocidad, porque en una zona donde la velocidad permitida eran 50 kilómetros iba a la excesiva velocidad de 65 kilómetros por hora. Y no hay más, los dos detenidos son los únicos responsables, y punto.
La guste a quien le guste, y no le guste a quien no le guste. Punto, ya no hay más (para el gobierno, porque el pueblo ya tiene también su propio veredicto).
X= @JulianParraIba







