jueves 29, enero, 2026

Científicamente, Donald Trump ya es considerado un demente

“Las locuras del orate

son conocidas por todos,

pero desconocidas por él”.

Charles Caleb Colton.

Jesús M. Moreno Mejía

            Ya no son las voces de algunos estadounidenses, sino de otros países del mundo (incluyendo México), y de algunos médicos especializados en problemas mentales, quienes afirman que Donald Trump está alienado dadas sus públicas actitudes, al grado de considerarse la posibilidad de que no estará en el poder para el inicio del Mundial de Futbol.

A los doctores Héctor L. Frisbie y John Gatner, este último psicólogo especializado en salud mental, se les ha sumado Fred Trump III, sobrino del mandatario, así como el editorialista Diego Patersen Farah, considerándolo un narcisista con evidentes manifestaciones de trastornos mentales.

En la reciente reunión de Davos, a la que asistió Donald Trump, no dejó dudas a los asistentes, todos ellos líderes de diferentes naciones, de que el presidente de Estados Unidos de América no está bien de la cabeza, dejando flotando en el ambiente la interrogante siguiente: ¿O es un genio de la política o un loco?

Esa incertidumbre no es nueva, pues el desequilibrio de la mente de Trump se ha hecho manifiesto desde el inicio de su mandato, dadas sus actitudes y dichos, que han puesto de cabeza a medio mundo.

Fred Trump III, sobrino del jefe máximo de la nación más fuerte del mundo occidental, expresó hace poco en una entrevista su inquietud por un presunto deterioro cognitivo de su tío, ya que varios miembros de su familia han enfrentado enfermedades mentales en el pasado, opinando ver la necesidad de una vigilancia constante en la salud del presidente.

El doctor Gartner, psicólogo clínico y reconocido especialista en salud mental, aseguró que el comportamiento de Donald Trump ha presentado señales preocupantes asociadas con primeras etapas de demencia fronto-temporal y particularmente un deterioro progresivo en sus habilidades motoras, que se observan al caminar y subir escaleras.

Por su parte, el Dr. Frisbie, director del Instituto de Investigación en Salud Pública en Colorado, E.U.A., advierte que el presidente Trump se comunica en forma incoherente, tangencial, dramática y desorganizada. Aclarando que se trata de una afasia, o sea cuando una persona está hablando no se le entiende bien, muy parecido a alguien que se recupera de una embolia cerebral; aparte de alternar con características tales como la apatía y excitación manifiesta. Todo esto, agregó, apunta a una disminución de la corteza prefrontal y las cortezas orbitales.

Después de su participación en la reunión anual en Davos, no queda duda de que Trump tiene una serie de anormalidades, indicando ello que el mandatario se derrumbará finalmente a causa de su enfermedad mental y por lo tanto cabe la posibilidad de que no llegue al Mundial de Futbol, a realizarse en México, Estados Unidos y Canadá, el próximo mes de junio.

Existen otros momentos en que las actitudes que tiene Trump se hacen manifiestas de manera pública son varias, tales como llamarle “cerdita” a la actriz y comediante de la TV estadounidense, Rosie O’Donnell, o que en plena reunión con empresarios petroleros en la Casa Blanca de Washington se levantara abruptamente para ir a asomarse a una ventana y contemplar la construcción de un salón de baile que fue ordenado por él.

Lo anterior, señala Fresbie, son signos de desinhibición conductual, lo que apunta a una disminución de la corteza prefrontal, tal como dijo el Dr. Gatner, añadiendo que ese problema no es nuevo en Trump, pues siempre ha sido mentiroso y fantasioso, por lo que padece de confabulación; cuenta la primera mentira que se le ocurre y la sostiene, pues él mismo se la cree.

La preocupación mundial por la salud mental del presidente de los Estados Unidos de América continúa en aumento, dadas sus constantes amenazas de fijar aranceles de hasta un 100 % a los productos que ingresan al mercado norteamericano; sus deseos de apropiación de países enteros, para la explotación de sus recursos naturales.

Otras grandes potencias del orbe están también a la expectativa, sin dejar de considerar que las acciones del desquiciado pudieran derivar a un conflicto bélico de grandes alcances, que pueden poner en peligro a todos los habitantes del mundo entero. ¿Y usted, amable lector, qué opina?

¡Hasta la próxima!

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