lunes 26, enero, 2026

Desde Davos, lección para México

Federico Berrueto

Histórico lo que ocurrió en el Foro Económico Mundial celebrado en días pasados en Davos, Suiza. No sólo destaca la aportación memorable del primer ministro de Canadá, Mark Carney, también la clarificación de la ruta a seguir por países como México, que no son potencias, pero sí relevantes. Es crucial reconocer que existe una ruptura del orden global y que Estados Unidos ha transitado de ser amigo, líder y aliado, a convertirse en una amenaza en todos los sentidos y en todos los frentes.

Muy importante, pero para efectos de lo inmediato —la revisión del acuerdo comercial— hay una lección muy reveladora sobre cómo enfrentar al presidente Trump, principal factor de desestabilización del orden mundial y, en el caso de México, la mayor amenaza después del crimen organizado. Fue derrotado en sus pretensiones expansionistas porque los países europeos cerraron filas en torno a Dinamarca, y porque respondieron a la amenaza de aranceles con una determinación consecuente.

Europa y Canadá doblaron a Trump, aunque para algunos, logró lo que quería. No, se equivocan. Los derechos de Estados Unidos sobre Groenlandia derivan del acuerdo celebrado después de la Segunda Guerra Mundial en 1951 durante la presidencia de Harry S Truman, que le permite mantener una presencia militar significativa en dicho territorio. Acceder a las tierras raras es mera especulación, ya que su explotación no corresponde a empresas no a gobiernos y Dinamarca siempre ha estado interesada en ello, especialmente si son de países aliados.

Al bully se le enfrenta porque su arrojo es cobardía encubierta. Si se le responde con miedo, se reafirma en su empeño de dominio y control; si se le enfrenta con unidad, oportunidad y claridad de objetivos, se le derrota y como todo abusador, se ve obligado a ceder. Apabullante derrota de Trump y el daño no se limita a su persona y gobierno: afecta gravemente al otrora indiscutible liderazgo de Estados Unidos sobre los países democráticos, porque vio deteriorada su condición de articulador de una complejísima red internacional de intereses políticos, económicos y militares, la confianza es el punto de partida. Dejó de ser confiable; daña a EU porque el régimen democrático lleva al poder un personaje con tales características. Frente a los magros resultados, poco le servirá el aplauso obsequioso de Milei, de Argentina, o de los demás países que le acompañaron en esa patraña de Junta de Paz.

México debe entender la razón que llevó a Europa a encarar a Trump y amenazarlo con responder mediante sanciones económicas relevantes. Saben que una guerra comercial en esos términos afectaría a todos, pero que las consecuencias para Trump serían fatales de cara a las elecciones intermedias de noviembre, de por sí muy complicadas. Trump está desesperado porque el rechazo a su gobierno —como constata la encuesta del New York Times, que le desquició— es el preludio de una derrota aplastante en noviembre. Los homicidios de la policía migratoria en Minneapolis muestran la deriva fascista el gobierno. Además, el cambio en la opinión pública incide en las resoluciones que pudiera tomar la Corte en temas fundamentales, como invalidar la existencia de una situación de emergencia que ha permitido al presidente arrogarse atribuciones excepcionales, como los aranceles y el despliegue de su Gestapo migratoria.

México debe cerrar filas con Canadá y desatender las tramposas palabras del secretario de Comercio H. Lutnick, que otorga estrella a México y tacha al respondón socio comercial. Es indispensable prepararse para un escenario donde todo puede suceder, incluso la ruptura del acuerdo comercial —desastroso para todos, para México más que para nadie—, y abriría un nuevo entorno que permitiría recuperar la condición de comensal y no de platillo, parafraseando al primer ministro canadiense.

Se presenta a la presidenta Sheinbaum un dilema difícil de resolver. Para enfrentar a Trump y volver realidad la defensa del interés nacional, debe estar dispuesta a mucho. El sentido de Estado la lleva a privilegiar lo más por lo menos, es decir, al país por encima del régimen morenista. Un desencuentro implica poner en juego la hegemonía excluyente, abusiva y autoritaria del régimen y romper de manera contundente con la colusión de la política y la economía con el negocio del crimen. El sentido de Estado debe imponerse al interés inmediato, derrotero de Canadá con su gobierno.

El hecho de que la presidenta decida cambiar la fecha de la consulta de revocación de mandato anuncia el camino que seguirá, tema de la siguiente colaboración.

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