Luis Alberto Vázquez Álvarez
“Moisés peregrinó 40 años antes de entrar a la tierra prometida para que murieran todos aquellos de mentalidad esclava, él mismo falleció en esa transformación”
Cuando Francisco I Madero alzó en armas al pueblo y provocó la renuncia de Porfirio Díaz; buscó negociar con sectores del porfirismo para asegurar la transición democrática; ganó las elecciones y llegó a la presidencia. Mantuvo, sin embargo, vigente toda la burocracia y ejército científico, apoyándose en las depravaciones del viejo régimen. Bien había dicho Venustiano Carranza desde los tratados de Cd. Juárez (1911): “Revolución que tranza se suicida”, Madero no lo entendió. Tampoco escucharía a su amigo Federico González Garza quien le advirtió (1912) que esa estrategia debilitaba la legitimidad del movimiento revolucionario y ponía en riesgo sus objetivos sociales y políticos, incluso, renunció al gobierno del Distrito Federal como acto de protesta. Nunca atendió la advertencia de su hermano Gustavo sobre Victoriano Huerta. Licenció al ejército revolucionario que lo llevara al poder y olvidó los líderes sociales que lo encumbraron, prácticamente se quedo solo, “cobijado” por sus enemigos políticos.
El resultado es conocido: “La Decena Trágica” y el fin del sueño espiritista de un hombre bueno pero candoroso; eso hundió al país en una guerra civil que costó un millón de vidas, cuando pudo haberse resuelto con acciones trascendentes de cambios estructurales fuertes y decisivos a tiempo; para ello contaba con mayoría en el congreso.
En días pasados pudimos apreciar como cierta la tan criticada frase del expresidente Enrique Peña Nieto: “La corrupción es un problema cultural en México”. Las acusaciones de paisanos a policías y agentes aduanales son un ejemplo que sigue imperante la vieja práctica de privarlos de sus bienes y dinero obtenido trabajando muy duro con los explotadores gringos, soñaban traerles a sus familiares un poco de alegría y hasta comodidades, pero la corrupción PRIANista continúa reinante. Esta práctica llena de alegría a los medios de comunicación “deschayotados” porque les da oportunidad de atacar a la actual administración federal dejando impune a las estatales que si los siguen “maiceando”. No publicitaron sin embargo que el más preciso prototipo de depravación se comprueba con la presidenta del máximo organismo de la sociedad civil contra la corrupción y la impunidad, acusada y prácticamente comprobado que vive con lujos excesivos gracias a corruptelas en las que involucró la muerte de su esposo, ¿Así o más claro?
Por tanto, si una transformación quiere triunfar, debe alterar absolutamente todo en la vida pública, como ha sucedido con ineficientes “organismos autónomos” que solamente robaban dinero del pueblo al que jamás sirvieron y, ahora el poder judicial, donde aún quedan “prietitos del arroz” (actuarios que exigen “moche” por notificar aún juicios de pensiones alimenticias en estados PRIANistas). Sin embargo, faltan reformas importantes; esas que aún generan Frankenstein de podredumbre y mantienen sumido al país en pantanos pestilentes, como el actual sistema electoral que es indispensable transformar para avanzar realmente hacia una democracia participativa. Indispensable es destruir las viejas redes de poder unipersonal, todo el sistema sufragante debe ser idéntico, incluidos los organismos políticos intermedios: partidos, asociaciones y sindicatos, entre ellos envilecidos líderes que mantienen el cargo aún contra la voluntad de sus propios correligionarios
Las propuestas de la 4T implican la reducción de 100 diputados y 32 senadores plurinominales. Reducción del financiamiento público a los partidos políticos a un 25% del actual exclusivamente en años de elecciones federales (2027 y 2030) y dejarlos en cero los otros cuatro. Autorizar el registro de nuevos partidos políticos en cualquier época y unir la revocación de mandato con las elecciones intermedias, ahorrando un proceso extra en el cuarto año. Se escucharán opiniones honestas que se sumen a la reforma electoral,
Es poco probable que esta propuesta progrese porque existen intereses espurios de los propios dirigentes de los partidos aliados a la 4T, (PVEM Y PT, quienes se oponen a cambios profundos en esta reforma electoral porque va contra sus intereses personales y familiares; incluso, el coordinador de la bancada de Morena en la cámara de diputados opera para boicotearla, resentido porque impedirá la reelección constante de sus hermanos en Zacatecas y porque él mismo ya no podrá seguir brincando de la diputación a la senaduría.







