Luis Alberto Vázquez Álvarez
La década de los 60´s del siglo XX, acogió a los primero Baby Boomers (1946-1964). entraban a la adolescencia; habían pasado su infancia escuchando crueles historias de la IIGM y sus sangrientas batallas y cómo un cristiano con solo dos bombas había enviado al paraíso a doscientos mil paganos. Se cernía sobre ellos una guerra fría con amenaza atómica, había acabado la guerra de Corea, existían muchos movimientos armados de liberación en África, Asia y Latinoamérica vivía las matanzas de las dictaduras militares sostenidas por USA.
En sus primeros años, dos destacados humanistas americanos fueron asesinados por sus ideales en derechos civiles y protección de los débiles y ya estaba vigente la espantosa guerra de Vietnam que destruía aldeas enteras con napalm, quemando hasta los huesos comunidades enteras, todo en nombre de la libertad, la democracia y salvando al mundo civilizado.
En esas circunstancias nace, aunque fugazmente, el movimiento hippie en Estados Unidos, luego aparece por varios países. Entre aquellos jóvenes podemos distinguir dos tipos: 1.- Activistas e ideológicos, ambos con los mismos principios e ideales y 2.- Afaldillados a las enagua paternas y gubernativas como lo siguen siendo hasta la fecha.
Los primeros en general abrazaron valores que los alejaron del belicismo y la supremacía; combatieron la obtención de riquezas destruyendo la naturaleza; las guerras de rapiña; la sociedad keynesiana de consumo, combatieron la mediocridad de la sociedad de consumo; rechazaron al status quo capitalista y al materialismo de Occidente; destacaron la no violencia; adquirieron auténtica preocupación por el medio ambiente y lucharon a favor de integración racial, la igualdad de géneros sin diferencias por sus preferencias; se inclinaron por una izquierda no dogmática; emanaron una lucha pacífica por los derechos humanos. Su música siempre estridente, contestataria como su voz, destacó valores esenciales. Sus canciones icónicas “loney hearts”, “Let it be”, “Imagine” por ídolos como Lennon, The Doors, Jimi Hendrix, Bob Dylan (premio Nobel legítimo), Allen Ginsberg, Carlos Santana, Paul McCartney, los Rolling Stones, entre otros. Personas honestas que buscaban el bien. Su evento más célebre fue el concierto de Woodstock en 1969 al que asistieron 50.000 personas.
Los activistas además convivieron socialmente alejados de las grandes ciudades, sus comunidades de proyección oriental (hinduismo) compartían con humanismo, no se peleaban entre sí, fuerte actitud de hermandad; se ayudaban y se curaban sin cobranza. Radicalmente iconoclastas, cabello largo y vistiendo ropas de flores, en franca contravención con una sociedad que distinguía muy rígidamente los roles de género. Destacaban el “Power flower” y “power gay”, tenían una vida simple y desprendida, valoraban expresiones artísticas y musicales como el rock psicodélico, buscaban también experiencias poco ordinarias para la época como el consumo recreativo de drogas (sobre todo la marihuana y LSD) mediante las cuales aspiraban a estados elevados de conciencia, y hasta visitaban regiones como Oaxaca para conseguir ese universo, según ellos maravilloso, a través de los hongos alucinógenos. Destacaban la “Psicodelia”. Lanzaban flores, abrazos y besos, no bombas. Los ideológicos además leían a Nietzsche, Hesse, Camus, Gabo y Sartre.
Hacía 1980 fueron absorbidos por el sistema estadounidense de la época, se produjo un adormecimiento de las luchas sociales reivindicativas fomentando la comodidad y el aburguesamiento. Sin embargo, parte de su estilo de vida y valores de lucha no se perdieron, perduraron en generaciones posteriores en especial entre los hippies ideológicos, que siguen luchando en la formación de asociaciones civiles, educativas, políticas y de asistencia social y apoyando transformaciones trascendentes.
En México los hippies desarrollaron amplia admiración por las culturas originarias y el chamanismo. El estado mexicano los consideró “amenaza social”. Su máxima expresión fue el concierto de Avándaro, EdoMex, septiembre de 1971. Eso escandalizó a Obispos y doñas EME´s; catalogándolo como “desenfreno demoniaco” y “degeneración satánica” sin tener la más mínima idea de lo que realmente ofrecía. Los hippies influyeron en movimientos sociales igualitarios, así como partidos políticos progresistas.
¿Y la generación Z? (1997-2012); esa que los afaldillados Boomers quiere comprar con unos cuantos pesos, ¿Será capaz de generar una corriente a favor de los más desprotegidos? ¿De crear su propia identidad más allá de los corruptos? Escuchemos a Aristóteles: “El valor final de la vida depende de la conciencia y el poder de la contemplación más que de la mera supervivencia”.








