martes 3, febrero, 2026

‘Las Locuras’

(Historia de una filmación)

Raúl Adalid Sainz

Sí, bien que lo recuerdo. Me enteré que tenía el llamado call back de casting para la película de Rodrigo García, un 20 de febrero del 2024. Así que me preparé. Imaginé que para esa instancia el director estaría presente en la prueba. Así suele ser, ya que en la primera fase es raro que estén los directores, pero a veces sucede.

Llegué a mi cita. Cosa rara, dos meses antes había estado hablando de Rodrigo García, con mi comadre actriz, Elpidia Carrillo. De su experiencia al trabajar con él en la película «Nueve Vidas’. Al conocerme Rodrigo, ya en la prueba, no pude dejar de mencionarle el hecho. Le llamó la atención. Le platiqué el por qué somos compadres, y que nos habíamos conocido como compañeros actores, en la filmación de la película «Familia Gang».

«¡Ah, la vi!, me dijo Rodrigo. «Vamos a tomarnos una foto y se la mandamos a Elpidia», así que él mismo tomó la selfie, que aparece como parte de este escrito. Hicimos la prueba. Rodrigo me pidió dos tomas. En la segunda me dijo con concreción lo que quería, y al término de ésta, me dijo: «buen trabajo».

Ese mismo día recibí la noticia que me había quedado en la película. La felicidad que da quedarse en un proyecto de semejante director, y ensoñar la filmación a realizar, es indescriptible. Recibí el guion y me encantó. El personaje: «Oscar». Miembro de una familia cristiana. Misma que responde a todos los condicionamientos rígidos conocidos. Pero cada uno de ellos esconde un secreto. Seis historias de mujeres que responden a lo insólito del sobresalto emocional. Al abismo de perder el centro, el control.

Rodrigo nos citó a ensayo. Quiso ver parte de la historia. La situación que sucede en la mesa de la celebración al recordar al padre fallecido de la peculiar familia. Rodrigo entonó las actuaciones. Nos veía. Sus ojos parecían la cámara. Una lección de lo que es la contención para cine. Platicamos, comimos, nos conocimos. Rodrigo nos despidió diciendo: «No los quiero volver a ver hasta dentro de un mes», fecha en la que filmaríamos.

La ruta de navegación estaba trazada. Es muy curioso, en todo el tiempo previo a la filmación, aparecieron los domingos, unos vecinos que celebraban sus oficios cristianos. Sus cantos son muy característicos. Todo este azar venturoso me sirvió mucho para elaborar la historia de mi personaje.

Las fechas de filmación llegaron. Mayo 5 de 2024, el primer llamado. Una locación maravillosa de una vecindad en el centro histórico de la CDMX. Platiqué con Igor Jadue- Lillo, el fotógrafo de la película, del hechizante hallazgo. Rodrigo tranquilo. Enfocado en lo suyo. Dejó sentir desde un inicio que ya todo estaba planeado. Siempre recibiendo la sorpresa de lo que pudiera rescatar del rodaje mismo en su realización. Gran compromiso y talento de mis compañeros actores.

Un repartazo. Luisa Huertas, Ángeles Cruz, Mercedes Hernández, Teresita Sánchez, Maruza Cinta, Sophie, Ari, qepd, Roberto Sosa, Lázaro Gabino Rodríguez y un servidor. Casting del querido Luis Rosales.

Todos los departamentos trabajaron en una gran organización. La realización esmerada de vestuario de María Estela Fernández. Mes y medio antes de la filmación, fue la prueba del mismo. Sus diseños en diversos matices creativos, pegados en papel en las paredes del cuarto de pruebas.

Sonido, utilería, maquillaje, el trabajo de arte en producción, en esmerado trabajo. El staff, los jóvenes asistentes, enfocados y atentos. Al segundo día de trabajo de cinco, ya nos decíamos: «Ya los empiezo a extrañar». Una gran sintonía química logramos. A la hora de la comida nos dio por jugar trivias cinematográficas. Cómo nos reíamos. El cigarrito platicado con Luisa Huertas durante los descansos, una delicia. Segunda película que hago con mi admirada Luisa.

El término llegó. Nos despedimos con el abrazo fraterno del actor que se hermanó humana y creativamente. El abrazo con Rodrigo: «Gracias Raulete», «qué gusto fue todo Rodrigo».

Ver la película en pantalla grande fue un deleite. Para mí, respondió a todas las expectativas que el guion me suscitó. El tiempo de filmación me dio también muy buenos augurios de que se conseguiría un trabajo digno. El trabajo actoral de mis compañeros me parece consignante de resaltar.

Es una alegría que el cine mexicano esté en Netflix. Plataforma donde puedes ver la película.

Cierro esta página de este suceso hermoso de vida. Una ruta que se vuelve perenne por la maravilla perdurable del cine. Dios me permita volver a trabajar con el querido y talentoso Rodrigo García. Y con todos estos maravillosos compas de andanza. Con Meche Hernández y mi carnalita Maruza Cinta, ya se dio en una telenovela. Nos da un gusto enorme acordarnos de esta filmación. Qué quieren, así somos los actores en el amor de la bella nostalgia.

Raúl Adalid Sainz, en algún lugar de México Tenochtitlan

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