sábado 5, abril, 2025

FRACTALIDADES

Viesca: José Luis Sandoval Mejía, ‘La Bicicleta’

José era de los pocos niños que tenían el privilegio de tener una bicicleta, eso era motivo suficiente para ser muy feliz en el pueblo

Salvador Hernández Vélez

“La Bicicleta” fue el apodo que le pusieron desde niño sus compañeros del salón. José era de los pocos niños que tenían el privilegio de tener una bicicleta, eso era motivo suficiente para ser muy feliz en el pueblo. La historia de José Luis Sandoval Mejía inicia con su nacimiento el 8 de septiembre de 1965, en Viesca. Sus padres fueron Ángel Sandoval García (f) y María Ignacia Mejía Leos. Su abuelo paterno fue don Agustín Sandoval, hombre de a caballo que portaba un gran sombrero zacatecano, quien fue el huellero del pueblo. Los huelleros servían cuando un animal (caballo, yegua, macho o burro) se perdía, ellos sabían seguir muy bien la huella hasta encontrarlo. Eran los oficios de antes.

El juego preferido de niño de “La Bicicleta” eran las canicas. Jugando convivía con sus compañeros de escuela y vecinos. ¡Era de los mejores! Recuerda que siempre ganaba, que jugaba con los Ramírez y acababa ganándoles a los “tiritos”; cuando iba perdiendo, para que los niños no se las quitaran, salía corriendo para su casa. Ingresó a la primaria “Enrique Madariaga Ruiz” a los 9 años. En esa época era común que los niños y las niñas ingresaran a esa edad a la escuela, algo que hoy es impensable. Cursó hasta quinto grado porque tuvo que dedicarse a trabajar. Pero sonriendo comenta que desertó a los 15 años de la primaria porque ya había reprobado dos años, las matemáticas se le dificultaban mucho, pero las demás materias sí le gustaban, sobre todo si incluían leer y escribir.

De hecho, en ortografía sacaba 10, por eso lo ponían a escribir las efemérides de la semana y hacer el periódico mural en un pizarrón verde. Con gis blanco escribía también los nombres de los mal portados del salón de clases. Llevaba siempre su uniforme limpio, eso lo hacía especial y las maestras y maestros lo trataban con amabilidad.

“La Bicicleta” no era de los niños mejor portados, pero no peleaba. Los otros niños trataban de hacerlo enojar, pero él no discutía. En una ocasión lo llevaron hasta un chavete −horno para hacer carbón− y allá otros niños pretendieron hacerlo pelear, como no lo consiguieron, lo ensuciaron de carbón y de ceniza. Ese día lo regañaron porque llegó a su casa todo sucio.Final del formulario

Cuando ya no fue a la primaria, se dedicó a hacer leña con su papá. La vendían en el pueblo en un carretón de cuatro ruedas tirado por dos burros. El tercio de leña lo vendían a 1.50 pesos, comerciaban entre 35 y 40 tercios de leña, con esos ingresos cubrían las necesidades del hogar. Trabajó también en la calera con el señor Candelo Escobedo; hacían cal de piedra. Él acarreaba la piedra del cerro en una carretilla. Usaban unos tablones del cerro al horno de cal para vaciar las piedras en la parte superior del horno y en la parte de abajo ponían leña. Con el horno bien sellado, procedían a encender la leña para quemar la piedra por unos días.

“La Bicicleta” también trabajó levantando las vías del ferrocarril en el tramo de Viesca cuando el tren dejó de transitar de Torreón a Saltillo. Ahí anduvo bajo las órdenes del señor Nachito Espinoza, quien era el mayordomo de la sección J/72 en Viesca y, a la vez, con el encargado de las cuadrillas para quitar los rieles. También trabajó en la fábrica de sal (SULVISA), ahí fue cargador, llenaban los camiones de sal (tanto sal en bolsa como las cajas de botes de sal). Le gustaba trabajar en la fábrica porque recibía un ingreso fijo, por semana, y además convivía con sus compañeros de trabajo. Compartían las deliciosas comidas que les preparaban y llevaban al lugar de trabajo. Luego en la misma fábrica de sal, laboró en el área 2 como ayudante de operador. En esta área se daba el tratamiento químico primario a la salmuera.

A “La Bicicleta” le tocó trabajar en SULVISA hasta que la fábrica se declaró en quiebra, le dieron su liquidación y con eso ayudó a su familia. Después se fue a trabajar a una empresa minera en Nacozari, Sonora, ahí proveían todos los materiales para las minas. También en las oficinas barría y trapeaba. Sólo estuvo allá un mes, luego regresó a tu tierra lagunera. Actualmente, “La Bicicleta” recorre las calles en su bicicleta, disfrutando que tiene salud y, sin ofender a nadie, en ocasiones pasa con su “diablito”, caminando tranquilamente a surtir el gas. Es una persona muy querida y echada pa’delante, que con lo que tiene ha sabido pedalear para sobrevivir.

jshv0851@gmail.com

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