viernes 4, abril, 2025

Italia, un sueño concedido

Raúl Adalid Sainz
Siempre soñé, desde niño, conocer Italia, primero por el futbol. Me encanté con las manifestaciones festivas de aquella selección italiana del mundial México 70. Jugadores como Luigi Riva, Mazzola, Roberto Boninsegna, Rivera. Aquel juego del siglo contra Alemania en el Azteca me fue inolvidable.

Después, muy joven, me enamoré del cine neorrealista italiano. Películas que me son fundamentales: Ladrón de Bicicletas, La Dolce Vita, Rocco y sus Hermanos, Humberto D, Los Inútiles, La Strada, Las Noches de Cabiria. Me cimbré, en 1990, con mi película que es mi favorita: Cinema Paradiso. El 24 de diciembre de 2024, el bambino Jesús, me regaló tocar suelo italiano, y este fue Venecia.

Una impresión fortísima. Caminar sus vericuetos en repentinos puentes que dan paso. Las aguas en culebras son un canto romántico. Todo es aventura. Un estar en la belleza. Así hasta llegar al Rialto y embarcarte en una góndola. Recordé aquella obra de teatro con la que me preparaba como actor con el gran director y maestro José Luis Ibáñez. Esa obra llamada Otelo.

Sí, esa mañana de llegada a Venecia por sus canales, vi al moro general amando a Desdemona, sentí el celo demoníaco de Yago. Vi el ultraje en reclamo de Brabancio. Di las gracias en mi ser a José Luis por habernos acercando semejante obra de Shakespeare para nuestro entrenamiento actoral.

Sentí por esas calles la amistad de Antonio y Basiano, vi el encanto de Porcia en pretendientes fallidos. Vi el dolor de raza de ese judío llamado Shylock en el Mercader de Venecia. Italia es un sueño de Venecia. Es sentirse bailando un vals por el canto de su idioma. Es deleitarse en una suculenta pasta en trattoria, brindando con una copa de vino blanco frío.
Italia es una bota hermosa en su forma y contenido. Hoy, al escribir lo siguiente, vamos Elvira y yo, rumbo a Florencia. La cuna del arte renacentista. Miro en mi interior las imágenes de Venecia, y digo: concédeme bambino Jesús retornar a la Venecia.
En un rato más viviremos el segundo capítulo por Italia. En unas horas nos espera «El David», de Miguel Ángel.


Raúl Adalid Sainz, en algún lugar, de una ruta en tren Venecia – Florencia. 

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